Comer bien adelgaza y comer mal, engorda. La meta para este verano está en aprender a adelgazar o, al menos, a no engordar sin renunciar al placer de unos platos saludables y sabrosos al mismo tiempo. Una dieta no es algo tan simple como ajustarse a las calorías que se necesitan. Para que dé buenos resultados, quien la sigue ha de ser consciente de que en su forma de alimentarse y en su peso influyen muchos aspectos, como la genética, las costumbres, el entorno familiar y personal, los horarios y el ritmo de trabajo, entre otros. Por ello, aunque tomar menos kilocalorías no es suficiente para conseguir la meta, ayuda a compensar los excesos que se cometen durante el verano y las vacaciones, una época en la que el asueto llega a menudo a la alimentación.