Llega la primavera y, con ella, el calor y la luz. Es el momento de las algas, de utilizar los abundantes nutrientes que hay disueltos en el agua de mar y proliferar; es decir, formar grandes poblaciones que serán la base de la cadena alimentaria en cualquier océano. Pero no todas las proliferaciones son buenas para los organismos que viven el mar. En algunos lugares, un fenómeno natural que antes estaba controlado se ha convertido en una pesadilla. Algunas especies de algas producen toxinas que entran en la cadena alimentaria, matando a los organismos o produciendo serios daños a sus consumidores. Son las mal llamadas mareas rojas o blooms [algo así como crecimiento exponencial] de algas que cambian el color del mar: rojo, blanco, verde...