La polémica de los biocombustibles vino de la mano de los cultivos energéticos dada la inquietud del aumento de los precios de los alimentos básicos al competir con los cultivos alimentarios, entre otros inconvenientes (si la apuesta por las tierras agrícolas irá en detrimento de los bosques, si hay disponibilidad de agua para estos nuevos cultivos, etc). Ahora, con los biocombustibles de segunda generación, obtenidos de cultivos no alimentarios, desaparece esa inquietud. Estos biocombustibles comenzarán a comercializarse dentro de unos diez años según asegura Mercedes Ballesteros, responsable de biomasa del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).