Mientras los habitantes de Wukan, un pueblo de pescadores de la provincia de Guangdong (sur de China), continúan en pie de guerra contras las autoridades locales, a las que acusan de engañarles para quedarse con sus tierras y de haber torturado a uno de sus líderes, que falleció mientras estaba bajo custodia policial, otro municipio se ha levantado contra los dirigentes.