La temperatura del aire en una ciudad grande, como Madrid, podría subir en verano de 1,5 a 2 grados centígrados debido al uso de aparatos de aire acondicionado, que extraen calor del interior de los edificios y lo expelen a la atmósfera, tal como sugiere un estudio del investigador Francisco Salamanca, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).