El satélite "Glory", que se lanzará al espacio a finales de febrero, protagonizará la próxima misión de observación de la Tierra de la NASA. La nave de la agencia espacial estadounidense, que contiene dos instrumentos que seguirán de cerca las piezas clave del sistema climático, tiene como objetivo ofrecer una nueva fuente de datos que los climatólogos utilizarán como parte de un esfuerzo continuo para mejorar la precisión de los modelos climáticos.