Ahora me doy cuenta de que he abrigado una cierta creencia en la magia. En 2003, el biólogo Jeffrey Dukes calculaba que los combustibles fósiles que quemamos en un año se componen de materia orgánica "que contiene un 44 x 10 de los 18 gramos de carbono, que es más de 400 veces la productividad primaria neta de la biota actual del planeta" [1]. Hablando claramente, esto significa que cada año usamos una cantidad por valor de cuatro siglos de plantas y animales.