Frutos secos que "pueden contener frutos secos", salsa alioli sin ajo, agua "light" o "carne deshuesada sin hueso". En la sesión plenaria de julio, el PE aprobó una serie de normas para que desaparezca la 'creatividad' de la que hacen gala algunas etiquetas de alimentos, impulsando un etiquetado más claro y sencillo de entender. Una medida más que necesaria, a juzgar por las etiquetas que nos han enviado nuestros seguidores en Facebook.
"Una vez compré una salsa de alioli que ni siquiera sabía a ajo" nos escribió Mariusz. Tras comprobar los ingredientes de la etiqueta cayó en la cuenta de que "la composición era la misma que la de la mayonesa, aunque con muchos más productos químicos.... y ¡no contenía ni un poco de ajo natural!" decía indignado Mariusz a la vez que aseguraba sentirse "engañado".
En el caso de Sharon la curiosidad la condujo hace unos años a comprar un pollo en cuya etiqueta figuraba "pollo reformado", aunque aún a día de hoy no está segura de la clase de reforma a la que la pobre ave fue sometida. Algunos de los internauras han acompañado sus relatos de fotos, como Eduarda, que no salía de su asombro al leer en la etiqueta de un filete que se trataba de "carne deshuesada con hueso".
Por su parte, Mark compró un yogur y se planteó la opción de guardarlo para sus nietos. Pudo tratarse de un error tipográfico o quizá de un lácteo cuyas propiedades de conservación iban más allá de lo imaginable, pero el caso es que la fecha de caducidad indicaba el 21 de diciembre de 2034.
Las preguntas de los lectores
En un tono más serio, Maruška se quejó de que a veces "en las etiquetas figura que un producto contiene el cien por cien de un ingrediente determinado y luego compruebas que contiene otros varios". Muchos coincidieron con Geraldine en que "la información más importante es el país de origen", porque "todos tenemos derecho a saber de dónde procede lo que comemos y a que clase de agricultores apoyamos cuando compramos un producto".
Los cultivos genéticamente modificados (OMGs) también preocupan a nuestros lectores. Wojtek se pregunta si "los consumidores tendrán algún día la oportunidad de saber si la comida que ingieren es un OMG". En Europa la respuesta es sí; para comprobarlo, consulta los enlaces que aparecen al final del texto.
De hecho, tras mantener unas intensas negociaciones con los gobiernos nacionales, el PE aprobó por gran mayoría en la sesión plenaria de julio una serie de normas sobre el etiquetado de alimentos, entre las que se que incluía una clara distinción para los organismos genéticamente modificados. El nuevo reglamento también incide en la importancia de que se ofrezca a los consumidores información más precisa y sobre el contenido en grasas, sal o alérgenos.
Así que si estás de acuerdo con Mak, para quien "el etiquetado de alimentos tiene que ser claro, legible y contener todos los ingredientes, ya sean naturales o artificiales", ahora sólo tendrás que leer las etiquetas para encontrar esa información.