20/07/2011

Aliarse con las moscas para controlar las plagas

Con la llegada del verano y el buen tiempo sufrimos la visita de un molesto animal que ronda nuestra comida y siempre escapa de nuestros intentos para espantarla, la mosca.



Sin embargo, la Asociación Española de Entomología (AeE) ha defendido en su último encuentro la labor en pro de la ciencia y el medio ambiente de este insecto, a menudo irritante para los humanos

En las XXVIII Jornadas de la AeE, que se han celebrado este fin de semana en el campus de Ponferrada de la Universidad de León, se ha destacado la importancia económica de los artrópodos, que no hay que olvidar, son el filo de animales más grande en la Tierra.

Entre las actividades de las moscas que pueden resultar beneficiosas para los humanos está sin duda su labor polinizadora y la posibilidad de usar estos animales para controlar las plagas.

Mendel usó las moscas para demostrar sus teorías sobre la genética
 
María Ángeles Marcos, catedrática de la Universidad de Alicante defiende la cría controlada de insectos depredadores, por ejemplo las moscas, para limitar el uso de insecticidas en los invernaderos.

Además no podemos olvidar la aportación de las moscas al campo de la ciencia. Mendel, padre de la genética, utilizó el rápido ciclo vital de estos insectos, para demostrar sus teorías.

 Conociendo a las moscas

Las mosca doméstica, de nombre científico Muscidae tiene una vida corta, pero activa. Entre marzo y septiembre estos insectos se reproducen por millones de millones. El resto del año no desaparecen ni hibernan, si no que ralentizan sus ciclos de vida esperando que regresen las altas temperaturas.

La madurez de la mosca, que es el periodo en el que pueden alzar el vuelo, dura de 15 a 25 días y lo único que hacen en ese lapso de tiempo es alimentarse y reproducirse.
 
Sus ojos están compuestos por miles de facetas individualmente sensibles a la luz que les permite escapar volando del peligro, por ejemplo de un matamoscas.

Hay 200 millones de artrópodos por cada persona en la Tierra

Como todos los artrópodos sus extremidades están articuladas, en este caso tres veces, lo que les permite frotar su boca y sus ojos de esa forma tan característica. De igual manera, su cuerpo se encuentra dividido en tres partes diferenciadas o 'tagmas', cabeza, tórax y abdomen.

Al contrario que la mayoría de los insectos no poseen antenas, pero si dos alas denominadas 'dípteros'. Su boca sólo puede succionar, lamer o perforar, pero no morder o masticar, aunque algunas especies si que pueden picar en busca de alimento.

Los artrópodos son el grupo más numeroso de la Tierra. Según la AeE por cada persona en el planeta existen más de 200 millones de estos animales. Solo en España hay más de 50.000 especies identificadas.




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