Si sale adelante la petición que hará este jueves el Parlamento Europeo a los estados miembros, no se crearán ni planificarán nuevas centrales nucleares en territorio europeo hasta que se conozcan en profundidad los resultados de los test de estrés para examinar sus niveles de seguridad.
El proyecto de resolución ya ha sido pactado por los partidos conservadores, socialistas, liberales, verdes e Izquierda Unitaria, y mediante dicho proyecto solicitan que las pruebas de resistencia de las centrales nucleares sean obligatorias, y sigan criterios unitarios y previamente acordados por los organismos competentes.
En ellas se deben contemplar los riesgos derivados de atentados terroristas, ciberataques o accidentes de avión, así como el impacto de catástrofes naturales como terremotos, inundaciones o sequías. También se deberá evaluar el peligro de un corte de electricidad o de los sistemas de telecomunicaciones o del suministro de agua.
En dichas pruebas tendrán prioridad aquellas centrales que se encuentren en lugares con un alto riesgo de sufrir catástrofes nucleares (enclavadas en zonas sísmicas, por ejemplo), y en caso de no superar los test de estrés, se acordaría una respuesta para cada caso, que puede llevar incluso al cierre inmediato de la planta.
Estas medidas están dentro de las medidas que la comunidad internacional está tomando en reacción a los recientes sucesos de Fukushima.