En un programa presentado esta misma semana y subvencionado por el Ministerio de Medio Ambiente, el valle de Lozoyuela y su Centro de Producción y Logístico albergará el programa piloto "La energía de nuestros antepasados", orientado a utilizar la biomasa autóctona como una fuente de energía renovable para la calefacción y el agua caliente de los hogares de la zona.
La biomasa es un combustible limpio que resulta un 50% más económico que el gasóleo. Así, y siempre según los datos de la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO), el coste de la calefacción de una casa de 150 metros cuadrados es de 625 euros anuales con biomasa forestal, 1717 euros con gas propano y 1698 euros con gasóleo.
Se quiere recordar además con este proyecto, que la biomasa forestal es la fuente de energía calórica más utilizada desde el descubrimiento del fuego, hasta que fue sustituida por el uso de combustibles fósiles.
La tecnología actual ha desarrollado estufas y calderas alimentadas por biomasa con los máximos adelantos existentes, y son sistemas alimentados por astillas o pellets, que pueden ser programados a distancia a diferentes horas y temperaturas, con un menor coste y sin emisiones de CO2.
Además, la utilización de biomasa conlleva además la creación de empleo en zonas rurales, la limpieza de los montes (en claro desuso desde que la mayor parte de la población migró a las zonas urbanas), y la ya citada reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Eso sí, este proyecto estaría destinado a las poblaciones cercana a la planta, unos 40000 habitantes de 40 pequeños municipios rurales de Madrid, Castilla-León y Castilla-La Mancha, ya que el transporte de las astillas a las ciudades encarecería el producto. ASEMFO estima que en el futuro se podrían llegar a implantar unas 300-400 plantas de este tipo en todo el país, que abastecerían de calor térmico a unos dos millones de personas del mundo rural.