RECONOCIDO POR LA mayoría de los colombianos por las predicciones del clima, la verdadera tarea de este instituto va mucho más allá. El impacto de la mano del hombre en el medio ambiente y sus repercusiones son parte de sus admirados y valiosos estudios.
En pleno centro de Bogotá se encuentra el mando central del clima en Colombia.
Allí se ubica la sede central del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), donde un grupo de científicos y expertos trabajan como hormigas para determinar los procesos naturales que determinan el ciclo del agua, su oferta y demanda, así como los pronósticos del tiempo y la vigilancia del comportamiento de los fenómenos climáticos y de las condiciones mareográficas.
También son responsables del estudio del estado ambiental de los ecosistema y los efectos ocasionados por la acción del hombre en ellos. Los recursos naturales renovables; la información hidrometeorológica y la meteorología aeronáutica son, entre otras, las ayudas que en forma permanente brinda este instituto adscrito al ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.
Son estos expertos quienes brindan su apoyo al Sistema de Información Ambiental (Sina). Además, explica su director general, el geólogo Ricardo José Lozano Picón, coordinan el sistema de información ambiental para Colombia. Esto comprende los sistemas de observación, la información las bases de datos y los modelos sobre el medio ambiente y los recursos naturales e hidrometeorología.
"El conocimiento, los datos e información ambiental generada y suministrada por el Ideam permiten la toma de decisiones en materia de política y ordenamiento ambiental del territorio, relacionado con el manejo, uso y aprovechamiento de los recursos naturales biofísicos del país", precisó el director.
Referente internacional
Movido siempre por el ánimo de fortalecer y organizar el sistema de información ambiental, el trabajo del Instituto no solo es un referente en América Latina, sino que le permite a Colombia representar a todos los países en desarrollo ante el Fondo Mundial de Adaptación de Cambio Climático, en las Naciones Unidas, y ser el representante permanente ante la Organización Meteorológica Mundial y punto focal del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).
"Participamos en escenarios de negociación internacional y en investigaciones sobre cambio global y sus efectos sobre el territorio nacional", agregó Lozano.
La preocupación no se focaliza solo en el exterior. Para Colombia, enfatiza el directivo, la educación, sensibilización y formación de públicos frente al cambio climático es un elemento clave en el proceso de generación de conciencia y responsabilidad sobre las acciones de la sociedad.
"Existe hoy un llamado obligatorio a estar informados y a generar, no solo críticas sino también propuestas frente a las realidades que vendrán", afirmó.
Esto explica su énfasis en la educación ambiental, "imprescindible en la construcción de una sociedad en armonía con la naturaleza".
El papel de los niños frente al cambio climático
Consciente de la importancia de la educación ambiental, el Ideam desarrolló un cuento infantil denominado El viaje de Paula, para enseñar, a través de unos divertidos personajes, la importancia que tienen los niños con la naturaleza.
Se trata de un inesperado encuentro entre Pedro José Benavides, un niño sabelotodo de 11 años que vive hoy en día, y Paula Méndez, una pequeña también de 11 años pero que vive en el 2070.
Gracias a un experimento del abuelito de ella, un científico que está inventando el telespejo del tiempo, Paula y su abuelo ven las condiciones en las que vive Pedro José, en un lugar donde el páramo se está muriendo.
Y ahí comienza toda una aventura entre el presente y el futuro, con hermosas ilustraciones y textos de gran contenido sobre la importancia de conservar el medio ambiente y todos los ecosistemas.
Los protagonistas habrán de enfrentar grandes retos.
¿Lograrán salvar el páramo?