Que un río se quede sin agua en Galicia no es demasiado usual, pero aún lo es menos que lo hayan vaciado para, aparentemente, apañar las truchas que quedaron en las pozas.
Pues en Melide es posible y estos días aparecía seco un tramo de 600 metros del río Furelos, lo que puso en pie de guerra a la asociación de pescadores que recibe el nombre del curso.
Según explica el presidente de Río Furelos, Xavier Pazo, "non é a primeira nin a segunda vez que acontece", enmarcando el tramo desecado "entre a praia fluvial e a ponte da estrada Lugo-Santiago". En cuanto a los medios para llevar a cabo este "acto de vandalismo reiterado", parece que los gamberros optaron por desviar el agua por la gabia que va a dar al abandonado molino de Ludivina. Lo hicieron, sospecha Pazo, inutilizando la cadena que cierra las compuertas.
Además de esquilmar las afamadas truchas de la zona, los pescadores se quejan de que "prodúcese unha rotura da cadea trófica e altérase perigosamente o hábitat dunha ampla zona do río, polo que as troitas non poden nin subir nin tampouco baixar", señalan.
En cuanto a las posibles soluciones que pueda poner en marcha el Ayuntamiento, desde el colectivo Río Furelos lamentan que "o Concello non se sente responsable e considérao un acto de vandalismo. Sen embargo, nós imos ir un pouco máis alá e, aproveitando que o vindeiro luns vai comezar a segunda fase de remodelación da praia fluvial, solicitamos que se modifique o sistema de seguridade das comportas".
Según parece, los vándalos habrían hecho su agosto con los peces atrapados en las charcas, pozas y entre las raíces de la orilla para apañar las truchas. Entre las actuaciones en pro del medio ambiente de Río Furelos destaca la reciente limpieza del cauce Martagona donde, por increíble que parezca, sacaron una cocina entera del fondo.