No se ha hecho esperar la reacción de la industria tras la presentación de la investigación de Igualdad Animal en granjas de cerdos españolas. Tal y como esperábamos, los representantes de quienes se lucran explotando a
los cerdos han declarado en diferentes medios que las imágenes que hemos sacado a la luz son casos aislados y que no son representativas de las prácticas de la industria. Incluso, se nos ha acusado de provocar las escenas que hemos documentado.
El portavoz de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), ha declarado "Somos los primeros que defendemos la eliminación de todas las prácticas contrarias al bienestar de los animales”. Además, ha asegurado que estas prácticas "no son generalizadas en ningún caso" y critica que el documental exhiba 172 granjas de las más de 99.500 existentes en España. "Están hablando de casos puntuales y extraordinarios", ha manifestado.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Porcicultura Científica ANAPORC, Mateo del Pozo, declaró que “Parece todo un museo de los horrores, pero se puede montar un vídeo que parezca una película de terror, pero desde luego no indica nada ni tampoco representa realmente las prácticas de producción".
Albert Herranz, de la Asociación de Comerciantes de Ganado Porcino ANCOPORC, declaró que “Hoy en día, es más fácil tocar diana en una granja que esté bien que en una que esté mal”. Esta misma asociación ha presentado un comunicado en el animan a los propietarios de las granjas a denunciarnos por allanamiento de morada. También dicen que denunciarán a algunos de los granjeros que aparecen en el documental porque con sus malas prácticas han dado “mala imagen” del sector.
Ante esto queremos señalar lo que al parecer de Igualdad Animal es de una hipocresía sin límites: que una persona diga defender la eliminación de todas las prácticas contrarias al bienestar animal cuando es propietaria de una granja de explotación animal. Las granjas, ya sean intensivas o extensivas y cumplan con todas las normativas o no, implican necesariamente privaciones, sufrimiento y muerte para los cerdos y estas cuestiones son la antítesis del bienestar. Cuando queremos sinceramente el bienestar de alguien, lo último que hacemos es encerrarle, separarle de sus seres queridos y cortarle el cuello.
Por otro lado, en referencia a las imágenes del granjero que mata a un lechón de un golpe en la cabeza, queremos manifestar que tanto ganaderos como veterinarios saben perfectamente que está práctica es habitual, algo que corroboran los manuales de zootecnia que cualquiera puede consultar. De hecho, si fuera algo tan extraño, ningún granjero hubiera permitido ser grabado mientras lo realiza. En nuestro documental se ve claramente que se trata de una práctica rutinaria para los operarios quienes la realizan tranquilamente, con naturalidad, e incluso bromeando.
Por su parte, algunas autoridades autonómicas también han reaccionado manifestando que no se tiene constancia de que se produzcan los horrores documentados y que se realizan esfuerzos por cumplir las leyes de bienestar animal.
La Consellería de Agricultura de Baleares ha señalado que, si bien en el documental no se cita ninguna granja de cerdos del archipiélago, "no hay constancia de que se maltrate a los animales, ni que se haga ninguna de estas prácticas de maltrato".
La Consejería de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña ha explicado que en la región existe un plan de control de bienestar animal en "todas las explotaciones" ganaderas.
Por su parte, el Gobierno de Aragón ha declarado que "no ha detectado nada de este tipo" en las inspecciones "regulares" de bienestar animal que realiza a las 3.700 explotaciones de porcino existentes en la región.
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de La Rioja ha informado de que en este territorio "se cumple la normativa" en materia de bienestar y salud animal.
La Junta de Castilla y León ha anunciado que investigará los hechos mostrados por Igualdad Animal y en su caso tomará medidas.
Ante esto último queremos mencionar que ayer mismo visitamos una granja de Castilla y León a la que habíamos acudido en numerosas ocasiones. Siempre que hemos visitado esta granja, la granja estaba en un estado de higiene realmente lamentable, pero anoche se encontraba bastante diferente después de haber sido limpiada. El anuncio de la Junta de Castilla y León sobre el inicio de una investigación en las granjas de esta comunidad pone sobre aviso a los granjeros, de modo que puedan preparar sus granjas para la inspección, ocultando así la realidad en la que viven los cerdos. Las investigaciones, para poder llegar a ofrecer una imagen fiel y representativa, se deben realizar sin previo aviso. Por este motivo la investigación que hemos realizado en Igualdad Animal será sin lugar a
dudas mucho más fiel a la realidad que la realizada por la Junta de Castilla y León.
Desde Igualdad Animal no vamos a entrar a valorar si se cumple o no de forma generalizada la legislación sobre bienestar animal. En las 172 granjas que hemos investigado, el 97,1% elegidas al azar (cinco de ellas galardonadas con los premios Porc d’Or, que entrega cada año el Institut de Recerca i Tecnología Agroalimentàries, dependiente de la Generalitat de Catalunya) hemos visto lo mismo…
En todas las granjas de cerdos, las madres son separadas de sus bebés y son sometidas a continuos partos hasta que dejan de ser rentables y se las envía al matadero. Las jaulas de gestación y maternidad son perfectamente legales, y en ellas las cerdas se ven privadas de movilidad, presentando todas comportamientos esterotipados. La reclusión y la falta de estímulos en los corrales de engorde, también totalmente legales, provoca estrés a los cerdos y hace que surja el canibalismo tan habitual que los granjeros deciden cortar los rabos y dientes a los lechones para reducir las pérdidas económicas que supondrá. Castrar a los lechones, cortarles el rabo y los dientes o perforarles las orejas, son practicas tan legales como intensamente dolorosas. Los animales enfermos serán matados si no es rentable tratarlos y en cualquier caso, los que no mueran por las condiciones a las que son sometidos, lo harán en el matadero, degollados, desangrándose y de un modo también absolutamente legal.
Para estos animales, la única solución justa es que empaticemos con ellos y dejemos de financiar su esclavitud, adoptando un estilo de vida vegano, libre de productos de origen animal. Una forma de vida perfectamente viable a nivel nutricional y realmente respetuosa con los animales.
Vídeos de la investigación: http://www.vimeo.com/channels/granjasdecerdos
Fotografías de la investigación:
www.flickr.com/photos/igualdadanimal/collections/72157605815420541/