Un seminario organizado por la Embajada Británica en Madrid analiza cómo pueden los objetivos de reducción de emisiones de obligado cumplimiento impulsar políticas nacionales sobre cambio climático.
En palabras de los moderadores del debate, Nuno Lacasta, Director de la Comisión para las Alteraciones Climáticas (CECAC) de Portugal, y l la representante de la ONG Amigos de la Tierra, Liliane Spendeler, “para lograr resultados efectivos y un liderazgo de largo alcance, es evidente que debemos establecer metas ambiciosas a largo plazo además de metas y medidas a corto y medio plazo legalmente vinculantes”.
“Mientras que las metas a largo plazo dan una clara idea de lo que hay que hacer e inspiran confianza a las empresas, las medidas a corto y medio plazo permiten cambios paso a paso y garantizan menores niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera”, destacaron entre las conclusiones finales del encuentro.
Según la organización del encuentro, éste es uno de los puntos clave de la Ley de Cambio Climático británica –para cuya redacción han contado con ONG como Amigos dela Tierra--, que establece objetivos “radicales” de reducción de emisiones, no sólo para 2020, sino para 2050, además de períodos quinquenales de reducción de emisiones de obligado cumplimiento.
España y Portugal también han adoptado medidas audaces en los últimos años para reducir las emisiones, sobre todo en cuanto a la penetración de las energías renovables. No obstante, ambos países podrían hacer aún más para diseñar e implantar políticas de clima integrales y transnacionales.
Mirando hacia 2050
Es evidente que todos los países europeos tendrán que hacer reducciones de emisiones sin precedentes (entre un 80 y un 95%), pero este cambio ofrece grandes oportunidades en términos de innovación y creación de empleo en Europa. Asimismo, tanto en cuanto a la seguridad energética como en cuanto a la competencia de China y de otros países en el rápido proceso de industrialización, “está claro que Europa no tiene otra opción que la de someterse a una transformación completa”, apuntaron los expertos.
“La legislación sobre cambio climático es una manera de impulsar esta transformación. En muchos países, si bien la concienciación de la necesidad de actuar sobre el cambio climático ha aumentado de forma significativa en los últimos años, la respuesta política aún parece poco sistemática”, agregaron. A su juicio, “es necesario un enfoque integral sobre políticas en materia de cambio climático con el fin de que las emisiones tengan lugar a nivel transnacional y en la cantidad adecuada para alcanzar los recortes de emisiones necesarios”.
UK: Qué estamos haciendo
Según James Burt, gerente de Políticas y Presupuesto de Carbono del gobierno británico, Reino Unido ha reducido sus emisiones de GEI un 19% desde 1990 y el cambio principal para conseguir esta reducción se dio en 2006 principalmente por la presión ante la falta de seguridad del abastecimiento de la energía del futuro y también por la visión de negocio que ofrecían las energías renovables.
Según sus palabras, con la nueva Ley su objetivo es ahora reducir en un 80% sus emisiones de GEI para el año 2050 (un 34% para el 2020), estableciendo un techo de emisiones para cada periodo de 5 años (teniendo que estar establecido 15 años por adelantado). A su juicio, “lo realmente innovador, es que al tratarse de una Ley, estos objetivos son de obligado cumplimiento para el país, independientemente del partido que gobierne en el futuro”.
Con esta Ley el país crea también un Comité de Cambio Climático, que es el que decide qué porcentaje se debe reducir en cada uno de los sectores y aconsejan hasta qué punto se pueden utilizar los créditos internacionales.
Otro objetivo de la ley es el de multiplicar por 7 la cantidad de energías renovables producidas en el país, no subvencionar nuevas centrales térmicas y reducir en un 40% las emisiones del trasporte para 2040.
La Ley también tiene un apartado para la adaptación. Sobre este tema, el Gobierno deberá estudiar los riesgos derivados del cambio climático anualmente y tendrá que realizar un plan de adaptación cada 5 años.
En referencia a los biocombustibles los asistentes mostraron su preocupación sobre el papel que realmente desempeñarán, ya que “no se puede presentar como solución si no son totalmente sostenibles”. Aunque el Gobierno británico tiene establecido un objetivo del 10% para 2010, estará condicionado a que se pueda demostrar que son totalmente sostenibles.
En palabras de Chris Bryant, Europe Minister Foreign & Commonwealth Office, en la próxima reunión de Copenhague, explicó “es totalmente imprescindible que aunque no se llegue a un tratado, al menos se establezca un cronograma a corto plazo”. En su opinión, “principalmente se debe hablar del tema de la financiación”.