28/10/2009

El Proyecto Gran Simio denuncia a diversos delfinarios por maltrato animal

Los delfinarios del Zoológico de Madrid, Zoológico de Barcelona, Marineland de Tarragona y Selwo Marina en Benaldámena (Málaga); han sido denunciados por el Proyecto Gran Simio, al incumplir la Ley 31/2003 y normativa autonómica, por maltrato animal y contra el bienestar animal.


Según un comunicado de prensa lanzado por la organización, hay un maltrato continuado en los delfines que son
sometidos a constante estrés, reciben una alimentación que no es la adecuada a su especie y estar en diminutas piscinas que incumplen el bienestar animal según la biología de la especie como lo específica todas las normativas al respecto.


Los delfines que, en su medio natural, acostumbran a nadar hasta 40 millas al día y bucear a profundidades de más de 500 metros, se encuentran, en los delfinarios, obligados a nadar en círculos en sus pequeños estanques o simplemente flotando, según afirma el Proyecto Gran Simio. Igualmente denuncian que unas de las recomendaciones del manual editado por el anterior Ministerio del Medio Ambiente, como ya denunció hace unas semanas, aconseja que los Parques Zoológicos no deberían consentir la utilización de sus animales en espectáculos ni en otras actividades similares que se encuentren claramente alejadas de las tareas educativas.


Esta campaña emprendida por el Proyecto Gran Simio se encuentra en su primera fase, ya que continuarán con más acciones encaminadas a terminar con el maltrato que se está infringiendo a todos los cetáceos que permanecen en cautividad. Por otro lado, esta asociación cree que todos los delfinarios incumplen el artículo 4 de la Ley de zoológicos vulnerando el plan de nutrición adecuado para los animales, recogido en su último apartado.


En este sentido el PGS denuncia que para conseguir que los delfines y orcas lleven a cabo estos trucos circenses, el entrenador debe conseguir un control total sobre ellos. Una vez que los delfínidos hambrientos se han rendido a comer pescado muerto, antinatural y no adecuado para ellos, se les enseña a que solamente recibirá comida,
cuando lleven a cabo el guión deseado (saludar a la audiencia, saltar pasando por aros, etc); forzando de esta forma, a que realicen comportamientos anormales para estos cetáceos. Este es un maltrato recogido, como infracción muy grave, en el artículo 13 de la mencionada Ley. De igual forma se les mantiene en un constante estrés por la cantidad de sesiones que tienen que realizar, llegando por algunos delfinarios, a continuar con "espectáculos" nocturnos.


"Los cetáceos son unos animales de gran inteligencia y seguramente nos sorprenderíamos de sus grandes capacidades cognitivas. El zoológico debe ofrecer imágenes más conservacionistas y respetuosas con la vida
salvaje, respetando en todo momento la biología de sus moradores y no buscando su explotación como actualmente ocurre en la mayoría de ellos. Debemos romper la barrera de la especie y llevar la igualdad más allá de la humanidad", ha declarado Pedro Pozas Terrados, Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio (GAP/PGS- España).


Otro elemento más que va contra el bienestar animal y que los delfinarios pueden estar incumpliendo, es el Convenio CITES, al permitir según afirma Pedro Pozas, que animales recogidos en el CITES Anexo I en peligro de extinción, sean capturados en su hábitat con destino a las explotaciones de los delfinarios. La mayoría de orcas y delfines que actúan en estos espectáculos proceden de su hábitat natural, del mar, ya que pocas son las crías que sobreviven en
cautividad, mostrando con ello que los cetáceos no deben ser encerrados en diminutas cárceles de agua.


Por todo ello Proyecto Gran Simio pide también a los zoológicos de España donde existan delfinarios, sean éstos cerrados y se realicen los esfuerzos necesarios para los que se encuentren en condiciones sean liberados tras un periodo de adaptación y los que no, al menos puedan disfrutar en semi-libertad, en santuarios marinos construidos en la costa del mar.


Igualmente esta organización pide a todos los ciudadanos que no asistan a ver estos espectáculos circenses ni lleven a sus hijos a verlos, que piensen las consecuencias y la vida que llevan estos animales que han sido secuestrados de su hábitat para acabar en esta forma de explotación. "Un delfín saltando con unas grandes gafas o
simulando aplaudir con las aletas, sólo es una mera explotación comercial y un maltrato continuado a una especie en peligro de extinción y no debe ser ejemplo de enseñanza a los niños que en el futuro serán los responsables de proteger la biodiversidad de nuestro planeta".




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1 comentario
  • Sílver | 29/10/2009 16:59:43
    Circos con animales, delfinarios, zoológicos (muy poco lógicos): a pesar de la buena intención de muchos padres para con sus hijos, una forma errónea de educación. Los niños son obligados a ver a los animales encerrados (aunque no siempre sea en jaulas) como si eso fuera normal para los animales, su habitat natural, y como si normal fuera que su razón de ser en la vida fuera el entretenimiento humano.
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