Esta semana se puso de relieve el deseo mundial de ver medidas concretas en la lucha contra el cambio climático cuando se anunció que la Campaña de los mil millones de árboles ha alcanzado la meta de los 7.000 millones de árboles, uno por cada habitante del planeta.
En los últimos tres años, millones de personas, desde scouts a presidentes y desde niños en edad escolar a ciudadanos adultos y ejecutivos de empresas, se han arremangado y han puesto manos a la obra para plantar árboles en favor del medio ambiente.
El hito de hoy se confirmó con la noticia de que el Gobierno de China plantó 2.600 millones de árboles en el marco de esta campaña única, con lo que el total de árboles plantados en todo el mundo ascendió a 7.300 millones en 167 países.
Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), declaró: “Siete mil millones de árboles, siete mil millones de compromisos con la adopción de medidas concretas y siete mil millones de razones que deberían inspirar a los gobiernos a ‘sellar el acuerdo’ en la crucial convención de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que se celebrará en Copenhague en menos de 80 días”.
“Cuando se lanzó esta campaña, en 2006, hubo quienes dijeron que era un objetivo imposible de lograr. Pero día a día, semana a semana, la gente salió al jardín, los parques, las ciudades, el campo y las zonas rurales para demostrar que esas personas estaban equivocadas”, agregó.
“Sobre todo, la Campaña de los mil millones de árboles muestra que el mero acto de plantar un árbol tiene amplias repercusiones y une al niño del barrio de tugurios de África con el presidente de México o al director de una empresa parisina con los cascos azules de las Naciones Unidas en Timor-Leste. Se trata del tipo de solidaridad que ahora hay que expresar a nivel de todos los gobiernos y jefes de Estado de aquí a diciembre para que las economías opten por la sostenibilidad y las bajas emisiones de carbono”, sostuvo el Sr. Steiner.
La Campaña de los mil millones de árboles se lanzó en conjunto con el Centro Mundial de Agrosilvicultura durante la convención de las Naciones Unidas sobre el clima celebrada en noviembre de 2006 en Nairobi (Kenya), con el patrocinio de la Profesora Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz, y Su Alteza Serenísima el Príncipe Alberto II de Mónaco.
Tenía por meta inicial catalizar el compromiso de plantar mil millones de árboles y la plantación efectiva para expresar públicamente los problemas del cambio climático y la degradación de bosques y ecosistemas.
Desde entonces, la campaña ha cumplido sus objetivos con creces y se ha convertido en una verdadera campaña popular: más de la mitad (52%) de los participantes son particulares.
Asimismo, la plantación de árboles se ha vuelto una actividad que atraviesa credos y generaciones, en la que los árboles simbolizan las relaciones entre padres e hijos y acercan a personas de diferentes religiones.
Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz, fundadora del Movimiento Cinturón Verde de Kenya y copatrocinadora de la campaña, declaró: “Plantemos aún más árboles para celebrar este magnífico logro, fruto de la acción colectiva de personas de todo el planeta. Al hacer que la Campaña de los mil millones de árboles tenga un éxito tan rotundo, los pueblos de todos los continentes están instando a los gobiernos a que empiecen a preocuparse de verdad por el planeta y a que procuren la unidad en la lucha contra el cambio climático”.
Por su parte, Su Alteza Serenísima Alberto II, Príncipe Soberano de Mónaco y copatrocinador de la campaña, sostuvo: “Siempre creí firmemente en el poder simbólico de Plantemos para el planeta: Campaña de los mil millones de árboles y me causa enorme satisfacción que haya superado nuestras mayores expectativas, que exceden el bienestar relacionado con la reforestación y entrañan el de las futuras generaciones”.
Aspectos destacados de la Campaña de los mil millones de árboles
En los últimos ocho meses, China plantó 6.100 millones de árboles, de los cuales 2.600 millones se destinaron a la campaña. Con el anuncio de esos 2.600 millones adicionales, la cifra total de árboles plantados en el marco de la campaña asciende a 7.300 millones al 21 de septiembre. El Gobierno plantó 260 especies distintas en once provincias chinas, de Mongolia Interior a Jiangxi y de Yunnan a Sichuan.
El anuncio se hizo en Nueva York, el 21 de septiembre, durante una conferencia de prensa a la que asistieron varios dignatarios internacionales, entre ellos, los patrocinadores de la campaña, Wangari Maathai y el Príncipe Alberto II de Mónaco; Achim Steiner, Director Ejecutivo del PNUMA; Jia Zhibang, Ministro de la Administración Forestal Estatal de China; y Mohamed Nasheed, Presidente de Maldivas. Asimismo, coincidió con la Semana Mundial del Clima, destinada a movilizar la acción masiva a nivel mundial en torno de la Reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, incluida la Campaña Mundial de plantación de árboles del 19 de septiembre, que alentó a las personas a plantar árboles en todos los rincones del planeta.
Muchos otros países han plantado cantidades admirables de árboles desde que empezó la campaña. Los que plantaron más de cien millones van desde Etiopía (1.400 millones) y Turquía (711 millones) a México (537 millones) y otros entre los que se cuentan Kenya, Cuba e Indonesia.
Además de instar a los gobiernos a que tomen medidas concretas para reforestar el territorio nacional, la Campaña de los mil millones de árboles ha logrado catalizar la plantación de árboles en diversos sectores de la sociedad, uniendo iniciativas creativas, originales y pioneras de todo el mundo.
Por ejemplo, la Iniciativa “Replantar Nueva Orleans” patrocinó la plantación de árboles frutales para dar nueva vida a una comunidad que lidiaba con las consecuencias devastadoras del paso del Huracán Katrina, en 2005; en el marco de la Campaña “Reverdecer Soweto”, se están transformando las cuencas de polvo de Soweto en senderos arbolados, aprovechando los preparativos de Sudáfrica para la Copa Mundial de la FIFA de 2010; y Felix Finkbeiner, de once años de edad, lidera una ambiciosa campaña destinada a plantar un millón de árboles antes de diciembre de 2009, meta que está a medio camino de alcanzar.
La Iniciativa Regional de Reforestación de los Apalaches constituye un ejemplo esclarecedor de los beneficios económicos que reporta la plantación de árboles. Además de haber plantado casi 38 millones de árboles en la región de los Apalaches, la organización norteamericana ha concebido una propuesta de trabajo ecológico de forestación para estimular la economía regional y cosechar los beneficios ecológicos de la iniciativa, que abarca toda la región.
La Campaña de los mil millones de árboles también ha movilizado a grupos y personas de zonas de posconflicto de todo el mundo, acercando las semillas de la esperanza a comunidades del Afganistán, Bosnia y Herzegovina, el Iraq, Liberia y Somalia, entre otras.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha plantado 9 millones de árboles dentro y alrededor de campamentos de refugiados de todo el mundo y contribuido así a la forestación de cientos de miles de hectáreas en Asia y África desde el decenio de 1990.
Los Departamentos de las Naciones Unidas de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) y de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno también han participado en la campaña: trece misiones de mantenimiento de la paz que se comprometieron a plantar 117.848 árboles, de los cuales 33.184 ya están arraigados en varios de los países que acogen esas misiones. La campaña, que promovió la plantación de árboles autóctonos adecuados al medio ambiente local, fue testigo de la participación y el entusiasmo no solo del personal de las Naciones Unidas, sino también de las comunidades locales de los distintos ámbitos de acción.
El sector privado se ha convertido en un actor fundamental de la campaña mundial, ya que dio cuenta de casi el 15% de los árboles que se plantaron. Varias firmas multinacionales, de Accor a Bayer y de Toyota a Coca-Cola East and Central Africa e Yves Rocher, han plantado árboles activamente, junto con cientos de pequeñas y medianas empresas de todo el mundo.
La aceptación universal se hace patente por el efecto que ha tenido la campaña en los sitios de redes sociales y blogs, ya que hay unos 4.000 que adhirieron a la causa desde sus inicios.
El impresionante éxito de la Campaña de los mil millones de árboles, que demuestra la veracidad de su lema –“Cada árbol cuenta y nosotros contamos cada árbol”–, es el resultado de la participación de personas de todos los ámbitos y todos los rincones del planeta.