Casi 30 abogados especializados en medio ambiente de toda España solicitan al Ministerio de Industria el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). Este grupo de abogados ambientalistas, reunidos en Madrid en unas jornadas de estudio sobre las medidas cautelares en los procedimientos penales y administrativos, organizadas por el Área de Defensa Jurídica de Ecologistas en Acción, cree que es necesaria una política de generación energética que opte por las energías limpias y renovables.
“De una vez por todas el sistema energético español ha de obviar para siempre la energía nuclear”, ha afirmado Luis Oviedo, abogado de especialista en medio ambiente y portavoz del Área de Defensa Jurídica de Ecologistas en Acción. “Es una energía vinculada a usos militares, peligrosa y que no ha sido capaz de dar solución a la gestión de los peligrosos residuos que genera”.
Desde esa perspectiva general, los abogados opinan que la necesidad del cierre de Garoña está muy clara, por tratarse de una central nuclear vieja, obsoleta y peligrosa, con problemas de corrosión de grietas en las barras de penetración del reactor, que ha agotado con creces su vida útil y está absolutamente amortizada.
Además, añaden que la generación de energía de Garoña es residual, el 1,4% del total y por ello su cierre no tendría ningún efecto en el sistema eléctrico.
Por ello, solicitan que se constituya una comisión de seguimiento del desmantelamiento, integrada por representantes de asociaciones, ecologistas, sociales, sindicales y políticas, y que impulse un plan de desarrollo alternativo basado en actividades respetuosas con el medio ambiente, que redunden en la creación de empleo y en un desarrollo sostenible para la comarca.
Los casi 30 abogados especializados en medio ambiente creen que es necesario el cierre de Garoña porque:
1. Es la central más antigua del parque nuclear español y su antigüedad la convierte en obsoleta y extremadamente peligrosa, ya que todos sus elementos están muy envejecidos y sus sistemas de seguridad muy degradados, a pesar de los intentos de mejora que se vienen realizando, que resultan insuficientes. Además, la central se diseñó antes de los accidentes de Harrisburg en 1979 y de Chernobil en 1986, por lo que no se pudieron incorporar las lecciones aprendidas de dichos accidentes.
2. Es la central más pequeña. Sólo tiene 460 MW de potencia eléctrica, lo que hace que sea perfectamente prescindible, puesto que su potencia es tan baja y su aportación eléctrica es tan irrelevante que el parque de generación eléctrica no notaría su desaparición.
3. La central ya está amortizada económicamente, por lo que su cierre no implicaría coste alguno para los ciudadanos.
4. El actual CSN está demostrando una tolerancia inadmisible con los explotadores de la central y una posición claramente pronuclear.