Cuando algo no te gusta, cuando algo te molesta, cuando algo te recuerda tus errores, es muy fácil no enfrentarte y dejarlo para otro día, en un rincón, envuelto en un grueso silencio. Así nos dejan a los enfermos de Sensibilidad Química Múltiple (SQM). Así nos quieren, en silencio, para no molestar, para no alertar, para que nadie se dé cuenta...