12/11/2009

JUEGA CON MONSANTO

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NARANJA PRODUCEN 95% TRANSGÉNICOS, RAYAS CULTIVOS , PUNTOS SOLO LABO
Os preguntareis por qué corono este artículo con un título tan específico, y existe una razón muy sencilla. Monsanto es un ejemplo de multinacional por excelencia. Sus actividades y tratamientos se extienden por toda la Tierra.
Cuando se proyectó las películas del Jardinero Fiel, Eric Brockovich o El Dilema, es a una empresa como Monsanto a la que representan, salvando las distancias claro, esta no se dedica a la farmacéutica, la minería o el tabaco, su contribución es la biotecnología.
Una actividad muy rentable en la medida de lo posible si no fuera porque se encarga de alimentar el planeta, con la responsabilidad que ello conlleva, y la dudosa trayectoria mercantil y agroalimenticia que Monsanto transporta a sus espaldas. Una carga muy pesada para dejarla en manos de especuladores monetarios sin escrúpulos.
Pensareis que me estoy ensañando arbitrariamente con esta empresa que simplemente da trabajo a miles de personas en todo el mundo y solo intenta atajar el problema del hambre de este, pues bien a los datos me remito, y juzguen ustedes.
En la década de los 60's Down Chemical, Uniroyal, Hercules, Diamond Shamrock, Thompson chemical, TH y Monsanto fueron contratadas por el gobierno de Estados Unidos para producir un herbicida llamado agente naranja o dioxina, utilizado en la guerra de Vietnam con el fin de destruir la vegetación y cosechas privando a los Vietnamitas de las cosechas para alimentarse y vegetación donde esconderse. El agente naranja fue un potente químico que causó entre la población Vietnamita unos 400.000 muertos y unos 500.000 nacimientos de niños con malformaciones, además de las bajas en el propio ejército norteamericano. Debido a que el artículo 38 de la Constitución de los Estados Unidos prohíbe a los veteranos de guerra demandar al gobierno por lesiones sufridas en la guerra, muchos afectados han intentado demandar a las compañías químicas, quienes en un inicio fabricaron el agente naranja como un herbicida de uso agronómico y no bélico. El gobierno de Estados Unidos ha tratado de evadir su responsabilidad fincándola en las empresas a quienes ellos utilizaron para producir este químico.
Monsanto fue productor de la hormona sintética somatotropina bovina (o rGHB recombinante). Existen estudios científicos que tratan de probar que la hormona provoca cambios significantes en la biología de las vacas (mastitis, esterilidad, y un aumento de la hormona del crecimiento y de otras hormonas en la leche producida) y también existen estudios que tratan de probar lo contrario, que la hormona es inocua. Debido a esta divergencia de opiniones, la leche de vacas tratadas con rGHB está permitida para su comercialización en Estados Unidos, México, Brasil, Rusia, Corea, Colombia, Egipto, Costa Rica, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Honduras, Kenya, Jamaica, Perú, Nambia, Eslovaquia, Turquía, Sud-África y Zimbabwe, pero está prohibida en Canadá y la Unión Europea, quienes afirman que la hormona puede causar daños. Grupos de protección al consumidor en Estados Unidos pidieron que se pudiera etiquetar la leche de vacas tratadas, sin embargo el Gobierno de los Estados Unidos denegó la petición en un inicio y grupos de activistas atribuyeron esto a políticas de Monsanto, quien habla sobre esto en un comunicad. La negativa del gobierno a esta iniciativa no permitía al consumidor distinguir entre una u otra leche. Después de crecientes peticiones por grupos activistas de protección al consumidor se permitió el etiquetaje de la leche de vacas no tratadas, con la condición de añadir en la etiqueta la información obtenida por los científicos de la Food and Drug Administration (FDA) quienes llegaron a la conclusión de que "la leche de vacas no tratadas con la rGHB no muestra diferencias significativas con la leche de vacas tratadas."
En el año 2007 Monsanto fue multado por anunciar que su herbicida Roundup era biodegradable y no tóxico para los animales domésticos y los niños, y la Unión Europea ha clasificado al herbicida de Monsanto como no biodegradable aunque por otro lado, Estados Unidos a través de la directiva 1999/45/EC lo clasifica como "no peligroso". No obstante, Monsanto tuvo que retirar la palabra ?Biodegradable? de su producto y cambiar su publicidad, para poder continuar comercializándolo. Dos trabajos realizados por la CNRS en el 2004 y 2005 demostraron que el compuesto activo del herbicida Roundup estaba relacionado con el cáncer causando desregulaciones en el ciclo celular. Las concentraciones usadas en campos de cultivo son entre 500 y 4000 veces más elevadas que la concentración necesaria para causar alteraciones en el ciclo celular.
En 1935 Monsanto absorbió a la empresa que comercializaba Policloruro de bifenilo (PCB) desde 1927, Swann Chemical Company (inicialmente Anniston Ordnance Company). En su época, el PCB fue un producto útil que tenía gran estabilidad térmica biológica y química, así como una elevada constante dieléctrica. Por sus características anti-inflamables, la mayoría de los aceites dieléctricos con PCB's se usaron fundamentalmente en áreas con alto riesgo de incendio, tales como plantas industriales, en transporte colectivo de tracción eléctrica (tranvías) y en la industria petroquímica sin embargo, tras los avances de la ciencia, se prohibió el uso de PCB en 1970, tras descubrir que se trataba de un agente contaminante para el medio ambiente, según el programa de las Naciones Unidas.
El documental El futuro de la comida hace una crítica sobre las políticas de Monsanto. Monsanto ha hablado sobre muchas de las situaciones que trata el documental y también ha expuesto su punto de vista. También se exponen algunas críticas sobre Monsanto en el documental La guerra de los cultivos transgénicos (2004).
(Todas estas incidencias pueden leerlas en la enciclopedia wikipedia, en el apartado dedicado a Monsanto).
Pero movámonos a la época actual, Monsanto se centra en los cultivos transgénicos, con la controversia que ello conlleva, su afán por estos productos solo se explica por el reporte económico que garantiza. La mitad del mundo utiliza transgénicos, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Argentina, China, India, México, Australia, Sudáfrica, Borneo, Sumatra, y en Europa destaca España con siembras mas extendidas. Inglaterra, Francia, Alemania e Italia no los ha sacado del laboratorio. La mayoría de estos países confían en Monsanto para cultivar sus tierras, en 2001 el investigador Ignacio Chapela, de la Universidad de California en Berkeley (EEUU), publicó en Nature que las variedades autóctonas de maíz en México estaban contaminadas con maíz transgénico, lo que ponía en peligro la biodiversidad de la especie. El trabajo fue criticado con una saña muy poco corriente. La periodista francesa Marie Monique Robin cuenta en su libro El mundo según Monsanto que la polémica fue espoleada por una empresa de marketing contratada por esta compañía. Así se las gasta Monsanto cuando alguien intenta recortar su sueño lucrativo.
Ahora os diré más o menos como funcionan los cultivos transgénicos, para que os hagáis una idea de lo que son. La mejora que actualmente pueden aportar los cultivos transgénicos es su resistencia a plagas, como el maíz MON810, que es el utilizado en Europa y en el cual Monsanto ha alterado genéticamente para que resulte venenoso al taladro, un tipo de gusano que se come el maíz por dentro, hasta ahora todo bien, además esto reduce la utilización de insecticidas. Otro adelanto en las plantas es su resistencia a los herbicidas, con los que matan las plantas silvestres que aparecen en los cultivos, esto ya tiene su contra ya que aumenta la dosis de herbicidas, que no son más que productos químicos. Estos productos químicos son por supuesto nocivos también para las personas, además las plantas silvestres pueden hacerse resistentes también a los herbicidas, como ocurre en Argentina donde la soja transgénica está amenazada . Sobre el taladro cómo sabemos que el gen que los mata no es también perjudicial para nosotros. Las autoridades (en especial la ISAAA; Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicaorids) nos dicen que no existen peligros, pero por ejemplo el maíz MON810 no se utiliza para consumo humano sino que se les da al ganado donde el ciudadano pierde la pista de si esa carne ha sido alimentada con pienso transgénico. Los agricultores ecológicos españoles, ya que es aquí donde se produce la mayoría del maíz, llevan años pidiendo un decreto que regule la separación entre cultivos transgénicos y convencionales. Otro detalle, la ISAAA está parte financiada por Monsanto. Los cultivos intensivos, como son los trangénicos, aumentan la contaminación química, la sobreexplotación de acuíferos, lo ocurrido en Daimiel España puede ser un ejemplo, y la salinidad del suelo. Ahora pongamos la guinda final al nombrar el tipo de semillas los transgénicos, la llamada semilla terminator porque una vez se siembra, las nuevas semillas no sirven para una nueva siembra, por lo que hay que volver a comprar ( a Monsanto por supuesto) nuevas semillas. Si estas semillas se mezclan con unas convencionales pueden alterar su proceso natural y poner en peligro la biodiversidad, como afirmaba Ignacio Chapeta en México, antes citado.
Pero no toda la culpa la tiene Monsanto, en España llevan 11 años cultivando el maíz MON810 y dentro de poco se verá si se prorroga o no este cultivo según la Comunidad Europea decida. Las zonas donde se utilizan, en España, los cultivos transgénicos así como plantas alteradas genéticamente, como girasoles, están en la cuenca del Guadalquivir. En Cataluña sin embargo, más concretamente en Girona el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) han producido un arroz resistente a los insectos, pero no ha sido comercializado por la burocracia europea, cosa que si consigue Monsanto. Este mismo instituto asegura que a más de 20 metro de distancia entre cultivos trangénicos y convencionales no existe cruces. Los cultivos del maíz MON810 han conseguido erradicar el taladro y su producción ha aumentado exponencialmente, esto no es negativo, pero mi pregunta es, ¿debemos dejar en manos de multinacionales como Monsanto, con pasado tan poco tranquilizador e inhumano, la responsabilidad de alimentarnos, que a su vez no es un bien de lujo sino una necesidad básica, o dárselos a instituciones gubernamentales, universidades y científicos trabajando en la democracia de la comunidad? No sé que decidirá La Comunidad Europea sobre los transgénicos pero yo creo que esto no es un juego, y si lo es, nos jugamos la vida.
Un agradecimiento a Greenpeace, WWF/ADENA, Wikipedia y al artículo La guerra de los trangénicos editado en la revista El Pais, por su material consultado.



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1 comentario
  • mj | 19/11/2009 10:05:55
    Muy bueno el artículo...
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