El cambio climático, la contaminación del mar, la pesca destructiva y la degradación de los hábitats costeros producen un estrés letal en el 25% de los corales del mundo
La pérdida de estos arrecifes generaría efectos catastróficos en el estado de las poblaciones marinas de flora y fauna porque cuando los corales mueren, los otros animales y plantas que dependen de los arrecifes de coral para su alimentación y su protección también desaparecen, lo que puede entrañar la destrucción de todo un ecosistema complejo.

