Las grandes potencias emergentes quieren una cuota de poder en el Consejo Ártico, el foro intergubernamental en el que se sientan los países con territorios alrededor del polo Norte. China, India y Brasil están lejos del Ártico, pero exigen una voz con el ojo puesto en los ricos recursos energéticos y minerales de la región, como los depósitos de petróleo y gas que serán accesibles con el deshielo provocado por el calentamiento global.