La mayor masa boscosa de la Península no ha sufrido un incendio serio en los últimos cien años. Los habitantes de Tierra de Pinares (entre Burgos y Soria) sienten el bosque como algo suyo, y de hecho lo es, porque son tierras comunales. Esta implicación, además de ser el mejor extintor, ha convertido a los pinares a los pies de los Picos de Urbión en un bosque modélico que, ahora, quiere convertirse en Reserva de la Biosfera.