(ACTUALIZADO CON FOTOS Y GÁFICOS)
Volvemos a tener noticias del lince: otro lince -en este caso una lincesa- ha aparecido muerto en una carretera. Se trataba –cómo no- de un ejemplar sometido a radioseguimiento, que portaba un enorme collar coloreado, rígido y provisto de una antena. Hemos insistido hasta la saciedad en que tales artilugios condenan al lince a la muerte, porque con su colocación se borra de un plumazo el mimetismo con el que fueron dotados por la naturaleza, en un proceso evolutivo de miles de años, y que es su principal arma de caza (la de cazar sin ser vistos).
Se agota el tiempo para nuestro planeta. El calentamiento global está llegando a unos límites de “no retorno”. Los expertos advierten que si la temperatura de la Tierra sigue aumentando habrá importantes consecuencias: miles de especies desaparecerán, subirá el nivel del mar y se inundarán zonas costeras y millones de personas sufrirán la escasez de agua y de alimentos. Un futuro que aún podemos cambiar. Está en nuestras manos.
Es fundamental el diálogo entre los países ricos en tecnología y recursos financieros y los que poseen mayor biodiversidad, sostuvo el secretario ejecutivo del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Ahmed Djoghlaf. Todos los científicos reconocen que el ritmo de pérdida de especies es mayor hoy que en cualquier otro momento de la historia. No obstante, existen fuerzas que intentan frenar y corregir el daño.
Como cada año y ligado irremediablemente al mercado de fichajes deportivos, llegan los incendios forestales. Debido al inicio de este verano que estamos teniendo, en el que las muertes habituales de cada campaña se están multiplicando hasta escandalizar a la opinión pública, se volverán a llenar medios de comunicación con debates, charlas con invitados «entendidos» de la materia, y si me apuran hasta un Informe Semanal.
Según amplio estudio publicado en enero de 2011 por la Agencia Europea del Medio Ambiente el número y el impacto de los desastres naturales y accidentes tecnológicos se ha incrementado en la Unión Europea durante el periodo 1998-2009.
Para proteger el medioambiente basta con cambiar algunos de nuestros hábitos del día a día en nuestros propios hogares. Con pequeños gestos que no nos cuestan nada, podemos contribuir a un mundo mejor.
En la actualidad, existe un motivo común de inquietud, es el hecho que las actividades humanas han reducido la diversidad biológica a escala mundial, nacional y regional y que esta tendencia no ha mostrado signos de modificarse. Esto se manifiesta en la pérdida de poblaciones de animales y vegetales, en la extinción y agotamiento de los recursos y en la simplificación de ecosistemas y comunidades.
Existen dos planteamientos para conservar la biodiversidad: proteger las especies y las poblaciones individuales o proteger los hábitats en los que
Queramos reconocerlo o no, y aunque pueda parecer una opinión catastrófica, lo cierto es que el planeta se encuentra en una encrucijada. No lo dicen solamente los ecologistas, sino también importantes investigadores, científicos, pensadores, responsables sociales e incluso altos mandatarios políticos.