Con los problemas a los que nos enfrentamos actualmente, problemas de tipo político, económico, social y hasta deportivos, dejamos de lado uno con el que tenemos contacto más cercano, el problema de la contaminación, un problema que nosotros creamos e incrementamos de forma gradual todos los días.
Cada vez la naturaleza se encuentra más lejos de la mirada de los que vivimos en las ciudades; los de más edad, aun recordamos haber llegado en nuestros paseos hasta zonas rurales donde veíamos huertas con tomates y judías en sus matas, así como animales domésticos, cerdos, gallinas, patos y algún que otro borriquillo, mula, vaca y hasta un rebaño con cabras, ovejas y corderos.
Ni conflictos bélicos, ni infecciones, actualmente la contaminación ambiental se ha convertido en la principal causa de mortalidad y morbilidad en el mundo. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) está causando más bajas que las propias guerras y los llamados eventos catastróficos debidos a fenómenos naturales. Algunos de estos problemas son: la contaminación del agua, aire, alimentos, radioactiva, entre otros., la mayor parte de tales desastres afectan directamente a suelos y aguas.
La contaminación de la atmósfera se ha incrementado notablemente en los últimos años y constituye uno de los problemas más serios que enfrenta el ser humano. Ya no es una cuestión circunscripta a algunos lugares, el viento se ha encargado de convertirlo en un problema global. El problema de la contaminación atmosférica comenzó hace aproximadamente 200 años con la Revolución Industrial. Hoy, el humo expulsado de los autos, colectivos y camiones, los procesos industriales, los sistemas de calefacción y hasta el humo de los cigarrillos se juntan para contaminar el aire que respiramos provocando una gran parte de las enfermedades respiratorias.
Desde tiempos remotos la tierra ha representado fuente de vida para el hombre, proveyéndolo de todo cuanto ha necesitado para subsistir. De esta manera el hombre ha explotado, y continúa haciéndolo, los recursos que le brinda la naturaleza, sin embargo en las tres últimas décadas se ha hecho evidente la explotación indiscriminada e inconsciente de los recursos naturales renovables y no renovables.
Hasta los seres más molestos y fastidiosos para el ser humano cumplen una función en la naturaleza. Según un estudio publicado en la revista 'Nature', pequeños organismos como las medusas tienen un gran impacto en la composición de los océanos. El artículo expone cómo estos animales, junto con el plancton y los copépodos son capaces de desplazar grandes cantidades de agua procedentes del fondo marino en dirección a la superficie.
Las serpientes marinas de los océanos Índico y Pacífico engañan a sus depredadores al hacerles creer que tienen dos cabezas, según un estudio de la Escuela de Conservación de Copenhague (Dinamarca) y la Universidad de Kristianstad en Suecia que se publica en la revista 'Marine Ecology'.
Para proteger el medioambiente basta con cambiar algunos de nuestros hábitos del día a día en nuestros propios hogares. Con pequeños gestos que no nos cuestan nada, podemos contribuir a un mundo mejor.
La concepción de la desertificación como un problema macroeconómico que involucra aspectos financiero, productivo, ambiental y de la sociedad civil, es un objetivo primordial de Christian Mersmann, del Mecanismo Mundial de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
La organización MAP (Mangrove Action Project) trabaja desde 1992 para detener la destrucción desenfrenada de los manglares del mundo, amenazados por un modelo de desarrollo insustentable. Hoy en día, industrias como la producción de carbón y petróleo, el turismo y el desarrollo urbano, las canchas de golf y las marinas representan una amenaza para los manglares.