Nuclear-ya-no. Lo dijo, en primavera, el 31 de mayo, Angela Merkel, la canciller alemana. Lo dijo, alto y claro, apenas unas semanas después de que a Fukushima se le inundaran las tripas y exhalara un aluvión de gases radioactivos que obligaron al exilio a algunas decenas de miles de japoneses.
Las tres empresas planean lanzar una ofensiva conjunta contra las cinco compañías que integran la patronal eléctrica Unesa: Iberdrola, Endesa, Gas Natural Fenosa, HC y E.ON. Su petición es clara: cambiar el sistema de fijación de precios de generación para que la nuclear y la hidráulica, con instalaciones más que amortizadas, cobren su coste real.
Los cuatro coches del Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares no volverán a recargar combustible. Al menos durante los próximos cuatro años en los que esta institución dispondrá de cuatro vehículos eléctricos, que repostarán con la electricidad procedente de unos paneles solares.
La última tecnología que preocupa al mundo ecologista en España se llama fracturación hidráulica o fracking. La proliferación el último año de planes de investigación de gas de esquisto (shale gas, en inglés) ha motivado la aparición de movimientos contrarios en Euskadi, Cantabria y Castillay León, tres de las comunidades que estudian su explotación. El principal temor de los ecologistas es que las perforaciones las primeras están previstas para este año contaminen acuíferos subterráneos.
No paran de repetir desde el Partido Popular que una de las primeras medidas que llevarán a cabo es cerrar la gran mayoría de empresas y fundaciones públicas. Aclaran que no será todas, pero sí casi todas. Pues bien, a mí me preocupa especialmente una: la Fundación Biodiversidad.
La organización ecologista rechaza el Almacén Temporal Centralizado (ATC), comúnmente conocido como cementerio nuclear, porque el coste económico es mucho mayor al de otras opciones, como el Almacén Temporal Individualizado (ATI). Además, el riesgo derivado del transporte de residuos nucleares desaparece en el caso del ATI.
Como alternativa al enésimo cachivache que ni se necesita ni hace ilusión, regala a tu familia y amistades algo que sólo ocupe espacio en la memoria o que invite a participar, compartir ideas, mirar, aprender… además gastando poco y sin dañar el planeta. ¡No es tan difícil como parece!
Un consorcio español (formado por URBASER, CEMEX, APPLUS, ITENE y CIEMAT), con la financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación y los fondos FEDER de la Unión Europea en el marco del subprograma INNOIMPACTO 2011, busca convertir los rechazos de residuos en combustibles alternativos de alto rendimiento energético.
Existen millones de planetas desconocidos en el Universo, pero sólo uno ha sido olvidado. El planeta azul, el planeta mutante, el tercero en el Sistema Solar, el más denso, el único que parece albergar vida, ha caído en el olvido. A pesar del aprecio de muchas culturas por la madre Tierra y el respeto que le profesamos la mayoría de los humanos a título individual, no lo tenemos presente cuando llegan los momentos clave. Las prioridades son otras y las discrepancias entre regiones y países se vuelven insalvables cuando la crisis del actual sistema económico arrecia.
El agua no es un recurso escaso, tiene múltiples funciones ecológicas, las inundaciones no tienen por qué ser catastróficas, España, líder mundial en presas y desaladoras, volverá a tener sequía, el agua embotellada no es mejor que la del grifo, la agricultura se lleva el 70% del consumo total y el agua subterránea atiende el 30% de los abastecimientos urbanos e industriales. Son algunas cuestiones que quizá no todos los consumidores sepan sobre el agua. Conocerlas puede ayudar a concienciarse y seguir diversos consejos para consumir el agua de forma más sostenible.