Los recortes presupuestarios estatales, el descenso en los objetivos de fomento de las energías renovables y las subvenciones al carbón pesado y las centrales nucleares son los motivos de que la "política española en materia de energía y lucha contra el cambio climático" haya sido calificada con una raquítica E (en una escala de la A a la G) por la organización ecologista WWF y la consultora Ecofys.
Entre el uno de enero y el 30 de septiembre de 2011, España se ha gastado 32.799 millones de euros en importar petróleo y derivados y 7.233 millones, en gas. Más aún: lo que hemos pagado en estos nueve meses por importar Productos Energéticos ha sido un 29,4% más que lo que pagamos en los nueve primeros meses de 2010.
Es evidente que en Abengoa no ven los problemas como en Unesa. Y su consejero delegado, Manuel Sánchez Ortega, parece cansado de aguantar el monótono discurso de las eléctricas culpando a las energías limpias del déficit tarifario.
La comunidad española vive muy anclada en unos preceptos muy básicos: por un lado, un alto porcentaje está preocupada por el medio ambiente, considera excesiva la contaminación del aire, está en contra de las centrales nucleares...
A las 20:30 millones de personas de todo el mundo apagaron las luces durante una hora para mostrar su compromiso con la lucha contra el cambio climático. Pero ¿para qué sirven este tipo de iniciativas? ¿Son eficaces para concienciar a la población? ¿Qué avances se han logrado desde que se puso en marcha? El catedrático de Física de la Universidad de Alcalá de Henares Antonio Ruiz de Elvira duda de la utilidad de este tipo de actos, ya que considera que sólo sirven para limpiar la conciencia: "Hay que trabajar los 365 días del año", asegura. Por su parte, el director de Comunicación de WWF España, Miguel Ángel Valladares, defiende la iniciativa y asegura que el objetivo de este acto simbólico es exigir soluciones y fomentar la implicación de la sociedad civil durante todo el año.
Las distintas crisis que hoy enfrenta la humanidad a nivel mundial resultan de un mismo fenómeno: un sistema que transforma todo –la tierra, el agua, el aire que respiramos, la naturaleza, los seres humanos- en mercancía; que no conoce otro criterio que no sea la expansión de los negocios y la acumulación de beneficios para unos cuantos. El ecosocialismo es una reflexión crítica. Critica la ecología no anticapitalista, la ecología capitalista o reformista, que considera posible reformar el capitalismo, llegar a un capitalismo “verde” más respetuoso al medio ambiente. El ecosocialismo implica tambien una crítica profunda, una crítica radical de las experiencias y de las concepciones tecnocráticas, burocráticas y no ecológicas de construcción del socialismo.