Según las estadísticas de la Consejería de Medio Ambiente, de éstos, un 33,9% fueron intencionados, un 26,4% fueron ocasionados por negligencias, un 2,6% tuvo origen natural, un 5,9% fueron accidentales, en tanto que para el 31,2% restante las causas son desconocidas. Para los últimos años de la serie se reduce considerablemente el porcentaje de incendios con origen desconocido (el 16% en 2003 y el 13,11% en 2004), sin duda por los avances experimentados en cuanto a la investigación de su origen, en tanto que, consecuentemente, aumenta el porcentaje atribuido a otras causas.
Entrando a pormenorizar los orígenes de los incendios intencionados u ocasionados por acciones negligentes, que constituyen en torno a las dos terceras partes del total, nos encontramos con un amplia variedad de causas, entre las que podríamos citar las quemas agrícolas, de pastos o de residuos forestales, la proliferación de urbanizaciones en espacios forestales, el rechazo a los espacios naturales protegidos, el mal uso recreativo de nuestros montes (barbacoas o colillas mal apagadas "otro de los efectos perniciosos del tabaco-) o la acción de los pirómanos.