
Cuando estalló el “todo AVE”, el pasado noviembre de 2007, en Barcelona, provocando el indignante espectáculo de un Ministerio de Fomento a la deriva, se celebraban en la misma ciudad mediterránea las VIII Jornadas Estatales en Defensa del Ferrocarril, promovidas por la coordinadora de plataformas ciudadanas que promueven el ferrocarril público y social, seguro y sostenible. En aquel momento la ruptura de las líneas de cercanías, explotadas por Renfe y Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, provocada por las prisas de inaugurar el AVE de Barcelona, dejó a 160.000 personas, cada día, sufriendo las consecuencias del desgobierno.