La racionalidad industrial-capitalista-liberal posee en su propia naturaleza formas y ritmos de extracción, explotación y generación de desechos que son claramente incompatibles con las capacidades de regeneración y absorción de la naturaleza.
En los últimos 50 años la aceleración del desarrollo tecnológico y de los mecanismos de intercambio capitalistas, conocidos como globalización, han llevado a la mayoría de los ecosistemas terrestres, incluyendo por supuesto a la especie humana, a niveles críticos con respecto a sus posibilidades de supervivencia. Como dice alguien tan poco sospechoso de tendencias izquierdistas o ecologistas como el megafinancista George Soros: "El capitalismo mundialmente integrado (globalización) amenaza a todos los valores societarios y democráticos, poniendo en riesgo el futuro de las sociedades humanas".