Xavier Surinyach es un fotógrafo y aventurero catalán de La Garriga (Barcelona) que viaja a África lo que la economía le permite. Hasta siete veces ha ido en los últimos años a la zona del Serengeti (Tanzania). La octava visita está prevista para el mes que viene, y entonces espera volver a contemplar un espectáculo en el que más de un millón de ungulados (entre ñus, cebras y gacelas) regresan al parque desde la norteña reserva de Masai Mara (Kenia) siguiendo el ciclo de las lluvias. Pero quizá el año que viene una carretera haya acabado con lo que llaman la gran migración.
Es la lucha de una pequeña comunidad esquimal de Alaska y de un nutrido grupo de ecologistas contra el tándem formado por la petrolera Shell y la Administración Obama. La lucha por preservar el frágil ecosistema del Ártico contra la búsqueda de nuevas reservas de petróleo sin explotar para tratar de saciar la sed insaciable de combustible de Estados Unidos.
Las polémicas en torno a los toros, la caza del zorro, el trato a los animales de granja, de laboratorio, las exhibiciones en circos y zoológicos, el cuidado de los animales de compañía, han reavivado desde el último tercio del siglo pasado una pregunta que en el mundo occidental venía planteándose al menos desde el siglo XVIII: ¿tienen derechos los animales?