Las ofertas de supuesto "ecoturismo" podrían estar generando en muchos casos más problemas que beneficios para la conservación del Medio Ambiente, según recientes estudios científicos realizados sobre distintos destinos de esta modalidad turística en plena expansión que se presenta por definición como respetuosa con el entorno y cuyos principales clientes son amantes declarados de la Naturaleza.
Por ejemplo, las orcas que viven en las costas de Estados Unidos luchan para poder comunicarse con el ruido generado por los barcos repletos de turistas que buscan observarlas, según se recoge en un estudio elaborado por la Universidad de Durham (Reino Unido) y el Whale Museum de Washington y publicado por la revista "Nature".
A medida que el número de los barcos de observación de orcas ha ido aumentando en la última década --actualmente 72 barcos comerciales y 22 pequeñas embarcaciones privadas rodean a las ballenas cada día--, la duración de las llamadas de estos animales también se ha prolongado, en un esfuerzo por imponerse sobre el ruido de los motores.