La última tecnología que preocupa al mundo ecologista en España se llama fracturación hidráulica o fracking. La proliferación el último año de planes de investigación de gas de esquisto (shale gas, en inglés) ha motivado la aparición de movimientos contrarios en Euskadi, Cantabria y Castillay León, tres de las comunidades que estudian su explotación. El principal temor de los ecologistas es que las perforaciones las primeras están previstas para este año contaminen acuíferos subterráneos.
Los recortes presupuestarios estatales, el descenso en los objetivos de fomento de las energías renovables y las subvenciones al carbón pesado y las centrales nucleares son los motivos de que la "política española en materia de energía y lucha contra el cambio climático" haya sido calificada con una raquítica E (en una escala de la A a la G) por la organización ecologista WWF y la consultora Ecofys.
El sistema alimentario mundial necesita reducir su dependencia de los combustibles fósiles si quiere lograr alimentar a la creciente población del planeta, según adviritó ayer la FAO.
Es la lucha de una pequeña comunidad esquimal de Alaska y de un nutrido grupo de ecologistas contra el tándem formado por la petrolera Shell y la Administración Obama. La lucha por preservar el frágil ecosistema del Ártico contra la búsqueda de nuevas reservas de petróleo sin explotar para tratar de saciar la sed insaciable de combustible de Estados Unidos.
En la búsqueda de energía menos contaminante, algunos países como EE.UU. aseguran estar dispuestos a apostar con fuerza por el gas natural, un combustible abundante y limpio que puede remplanzar al carbón y al petróleo. Sin embargo, una nueva investigación de la americana Agencia de Protección Ambiental (EPA), en la que se incluye la contaminación asociada al ciclo completo de la producción de gas, pone en cuestión que el gas suponga una solución rápida y fácil al cambio climático.
Hace un frío húmedo en el pantano de Louisiana mientras el amanecer pinta una luz rosa sobre los cipreses cubiertos de musgo. Éste es un estado de bosques y la madera es el sustento de la gente que vive en el campo.
La agroenergía es ansiada en los días actuales a causa del agotamiento creciente de la matriz energética fósil. La energía, imprescindible para todo, es el motor de la economía de mercado.
Si quieren saber en que dirección está soplando el viento global (o brillando el sol, o quemándose el carbón) miren a China. Las novedades en torno a nuestro futuro energético o al futuro de las grandes potencias del planeta vienen de allí. Washington ya está mirando. Y lo está haciendo con una alta dosis de ansiedad.
El cambio climático y la necesidad de petróleo hacen pareja en el Polo Norte. El hielo se deshace y descubre la riqueza mineral hasta ahora cubierta de blanco. Este cambio de color es fuente de conflicto para los países que rodean el Ártico.
El 7 de junio de 2007 el presidente de la república del Ecuador, Rafael Correa, que justo había asumido la presidencia del país cinco meses antes, presentó oficialmente la iniciativa del “Yasuní ITT”, un proyecto cuya piedra angular gira en torno a la no explotación de tres campos petroleros del país, que justamente se encuentran dentro del Parque Nacional Yasuní, en la amazonía, a cambio de una contribución mínima por parte de la comunidad internacional del 50% de los beneficios que obtendría el estado ecuatoriano en caso de explotar el crudo. El pasado martes 3 de agosto el gobierno y el PNUD firmaron el fideicomiso con el fin de recoger los aportes internacionales.