Las pinturas convencionales esconden sustancias tóxicas dañinas para la salud de las personas y del medioambiente, especialmente los compuestos orgánicos volátiles (COV: minúsculas partículas que se...
El pasado 22 de diciembre, El País publicó los cables confidenciales del Departamento de Estado de EE.UU. obtenidos por Wikileaks sobre la seguridad de las centrales nucleares españolas y los analizó en un extenso artículo. En este se explicaba que el 29 de enero pasado la embajada de EE.UU. en España envió un cable secreto a Washington donde se decía que el Ejecutivo español había endurecido las condiciones de seguridad de las centrales nucleares “consciente de la amenaza que el terrorismo supone para la industria nuclear” y para evitar ”la avalancha de publicidad negativa por accidentes recientes en sus instalaciones nucleares”. Se refiere, entre otros, al robo de uranio enriquecido en la fábrica de ENUSA en Juzbado (Salamanca) en 2007 (asunto, que sepamos, aún no esclarecido; o, de haberse solucionado, no se conoce explicación oficial alguna).
Cada cinco minutos muere una persona a causa de una enfermedad provocada por el amianto. De aquí al 2030 medio millón morirán en Europa de un cáncer causado por el amianto; cada año van a morir unas 140.000 personas en el mundo que hace entre veinte y cuarenta años estuvieron expuestas a este mineral y en total unos 10 millones seremos sus víctimas en 2030. A toda esta matanza hay que añadir los inenarrables y atroces sufrimientos de los afectados y de sus familiares. Es la primera causa de muerte profesional. La serie de horrores continuará porque si en la “civilizada” Europa se prohibió el mineral casi totalmente desde 2005, en Canadá, en los países emergentes y en los empobrecidos (China, India, Brasil, México) la extracción y consumo van en aumento.
La crisis de las dioxinas en Alemania causó el cierre de miles de granjas que habían alimentado a sus animales con piensos industriales, y llevó a los eurodiputados a exigir más seguridad en la fabricación de estos productos. Tras debatir este asunto en el pleno celebrado la semana pasada en Estrasburgo, el Parlamento Europeo abordó nuevamente el tema el 24 de enero, en la comisión de Seguridad Alimentaria.
Es el producto de consumo masivo que más impacta en la naturaleza, al provocar contaminación, deforestación, incendios forestales o cambio climático
A mediados del siglo XIX, Miquel Biada, un catalán que había hecho fortuna en América, se dio cuenta, mientras viajaba en una diligencia desde Barcelona a Mataró, que ya estaba harto de tardar tres horas en hacer ese trayecto en tan lento e incómodo transporte. Decidió que era hora de dejar atrás ese obsoleto medio de desplazarse y apostar por el tren, mucho más rápido y cómodo. Venía de Cuba, donde en 1837 se inauguró la primera línea de tren española, y pudo disfrutar de la experiencia. En 1840, ya de vuelta en Cataluña, inició sus gestiones para construir la línea de ferrocarril Barcelona-Mataró. En 1848, ésta entró en funcionamiento.
Cuando nos aseamos y nos aplicamos cremas suavizantes para cuidar nuestra piel, puede que precisamente estemos haciendo lo contrario. Numerosos productos de tocador contienen sustancias que pueden hacernos más daño que bien. Hacemos un repaso de ellas.
Los protozoos son uno de los parásitos con mayor riesgo para los consumidores en los países desarrollados. Aunque el más conocido de los parásitos en los alimentos es el anisakis, procedente del consumo de pescado o marisco contaminado, no es el único que puede causar toxiinfección alimentaria. Son varios los parásitos que se pueden transmitir por los alimentos, o mediante el agua, y llegar al consumidor. Los protozoos suponen un mayor riesgo en los países más desarrollados. A pesar de que no provocan infección mortal, sí pueden afectar de manera crónica y sin síntomas claros de su presencia en el consumidor. Este hecho permite una transmisión fácil a otras personas, alimentos o animales.
Cada vez son más los productos alimenticios contaminados con diferentes residuos de plaguicidas utilizados en la producción agrícola intensiva. Los datos señalan una clara tendencia hacia la presencia de distintos tipos de residuos especialmente en frutas y verduras. A pesar de que los científicos siguen discrepando sobre los riesgos asociados a dichos cócteles, cada vez hay más señales que indican la existencia de efectos acumulativos y sinérgicos entre los residuos de plaguicidas.
Cada día nos llevamos a la boca decenas de alimentos. Confiamos en marcas como Kraft, Coca-cola, Nestlé, Danone. Pensamos que los nuevos alimentos funcionales, a los que se les atribuye cualidades terapéuticas, como huevos enriquecidos con ácidos grasos omega 3, leche y yogures fermentados con cultivos probióticos y cereales con ácido fólico nos permitirán vivir más y mejor. Pero hay un lado oscuro de aquello que comemos