Llamadas también "casas verdes" pues todos los factores que forman parte en su construcción respetan la naturaleza y mejoran las condiciones de vida en su interior. Aprovechan los recursos naturales, utilizan productos y materiales ecológicos y su mantenimiento es diez veces más barato que el de una casa convencional.
La imágene que ilustra este reportaje ha sido tomada en Madrid, en el jardín de una comunidad de vecinos del Barrio del Pilar, pero podrían ser de cualquier otro lugar de España. En nuestro país, la poda de árboles se confunde, muy a menudo, con algo más parecido a la tala.
Las influencias causadas por una ciudad sobre su entorno y sobre las condiciones de vida de sus habitantes siempre existieron. Pero la enorme expansión de su territorio en los últimos tiempos y la mutación en su comportamiento dieron origen a problemas ambientales, sociales y económicos sin precedentes en dimensión y características. Ya que parece que este modelo de desarrollo ha llevado a transformar estos centros en lugares inhóspitos, donde hay cada vez más contaminación del aire, agua, suelo, más pobreza, menos seguridad, menos naturaleza.
Como comprenderán fácilmente, no tengo la costumbre de leer informes del Parlamento Europeo ni de ningún otro Parlamento; sin embargo, a instancias de un amigo jurista, he leído un documento que les recomiendo si les gusta la literatura de terror: se trata del informe elaborado por la diputada danesa Marguete Auken sobre "el impacto de la urbanización extensiva en España en los derechos individuales de los ciudadanos europeos, el medio ambiente y la aplicación del Derecho comunitario". Es un texto de 30 páginas que se puede leer tanto como un relato espeluznante cuanto como un pequeño tratado acerca de las peores conductas en materia política y moral.