El sistema alimentario mundial necesita reducir su dependencia de los combustibles fósiles si quiere lograr alimentar a la creciente población del planeta, según adviritó ayer la FAO.
¡Taxi, taxi!, pero ecológico. Diferentes modelos híbridos, de gas, de hidrógeno, eléctricos o a pedales son cada vez menos raros y algunos de ellos se ven ya por las carreteras, incluidas las españolas. Los taxis...
La agroenergía es ansiada en los días actuales a causa del agotamiento creciente de la matriz energética fósil. La energía, imprescindible para todo, es el motor de la economía de mercado.
Los pueblos de Famatina y Chilecito se oponían enérgicamente los proyectos mineros con claros e indiscutibles fundamentos: 1) saqueo, 2) contaminación y 3) destrucción territorial. La oposición se extendio por toda la provincia y nacieronn en ciudades, pueblos y parajes, las Asambleas Ciudadanas, organizaciones horizontales sin partidismos políticos, sin pertenencias religiosas, sin distinciones sociales ni laborales, financiadas con el aporte voluntario de sus integrantes, con un único objetivo: EL FAMATINA NO SE TOCA. La Barrick se fue porque la echó el pueblo de Famatina, como Facundo echó a los ingleses en el siglo XIX, y sabemos que quieren regresar para robarnos nuestras riquezas con la complicidad de los gobiernos nacional y provincial.
En teoría los biocombustibles son menos contaminantes que los derivados del petróleo. Basándose en esa premisa, Estados Unidos y la Unión Europea se han propuesto alimentar sus vehículos con ellos. Para lograrlo deben remodelar sus cultivos, y además comprar maíz, soja o aceite de palma a los países del Sur. El resultado inmediato es el incremento del precio de estos alimentos, con lo cual se prevé que el hambre aumente a corto plazo.
La idea de extender el cultivo de los agrocarburantes en el mundo y particularmente en los países del Sur es desastrosa. Ella forma parte de una perspectiva global de solución a la crisis energética. En los próximos 50 años tendremos que cambiar de ciclo energético, pasando de la energía fósil, que es cada vez más rara, a otras fuentes de energía.
La Unión Europea impuso el uso de combustibles de origen vegetal, pese a que activistas y especialistas cuestionan sus mentados beneficios, como paliar la escasez de crudo y proteger el ambiente. Los biocombustibles fueron considerados a principios de esta década la panacea en materia energética porque no dañan el ambiente y permiten reducir la dependencia en el petróleo.
En la rica región de caña de azúcar de Sao Paulo se encuentra el apacible pueblo de Guariba. Afuera de la iglesia católica de la plaza principal de Guariba, el equivalente a un automovilista estaciona su caballo y carreta entre un Chevy y un Fiat. Un vendedor ambulante empuja un tallo de caña de azúcar a través de una prensa que extrae su dulce jugo para un cliente sediento, al mismo tiempo que jóvenes brasileños toman un receso entre juegos de video y sesiones de chat frente a un café Internet. Ubicada en el centro del auge del etanol que está transformando la centenaria industria de la caña de azúcar de Brasil en productora global y de alta tecnología de los biocombustibles, Guariba es el choque de lo antiguo con lo nuevo.