Los cuatro coches del Real Jardín Botánico Juan Carlos I de la Universidad de Alcalá de Henares no volverán a recargar combustible. Al menos durante los próximos cuatro años en los que esta institución dispondrá de cuatro vehículos eléctricos, que repostarán con la electricidad procedente de unos paneles solares.
Los recortes presupuestarios estatales, el descenso en los objetivos de fomento de las energías renovables y las subvenciones al carbón pesado y las centrales nucleares son los motivos de que la "política española en materia de energía y lucha contra el cambio climático" haya sido calificada con una raquítica E (en una escala de la A a la G) por la organización ecologista WWF y la consultora Ecofys.
Hoy en día podemos gozar de lugares donde tenemos la oportunidad tanto de caminar, como de poder pasear tranquilamente en bicicleta sin que ello suponga un riesgo para nuestra vida, incluso de montar a caballo. Hace poco eran áreas inútiles e inutilizadas. Se trata de las vías verdes. Son infraestructuras creadas a partir de otras que ya no son utilizadas, y cuyo objetivo es dar paso al tráfico no motorizado en una sociedad donde abundan los vehículos. Normalmente, las vías verdes, proceden de líneas de ferrocarril, que están total o parcialmente fuera de servicio, y que tienen un perfil suave y de fácil accesibilidad.
El Gobierno de Zapatero está tratando de recortar el gasto público en 50.000 millones antes de 2013. Para Ecologistas en Acción es posible y deseable que buena parte de este recorte salga de las negativas y contraproducentes inversiones que realiza Fomento en nuevas infraestructuras. Efectivamente, muchos estudios y la evidencia de nuestra situación actual demuestran que buena parte de estas inversiones no son sino un colosal despilfarro de fondos públicos, que no aportan desarrollo económico.
Entre el 16 y 22 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad. Este año tiene por lema “Mejora el clima de tu ciudad”. Por ello, Ecologistas en Acción quiere enfatizar la fuerte contribución de los automóviles a las emisiones de gases de efecto invernadero. Y es que una de las principales formas de limitar el cambio climático, al tiempo que se mejora la habitabilidad urbana, es reducir el tráfico de automóviles en nuestras ciudades.
Este Plan, anunciado para dinamizar el maltratado sector de los vehículos motorizados de dos ruedas, se ha sustanciado en un Decreto que limita gran parte de las ventas potenciales, y únicamente es riguroso al garantizar la máxima contaminación proveniente de este tipo de vehículos.
Hace unos años, mientras charlaba con una amiga francesa, ambos reparamos en una extraña paradoja, algunos de los que luchamos contra el cambio climático nos encanta viajar, sin embargo, el transporte es, en general, uno de los principales generadores de emisiones de CO2 a nivel mundial (1, 2). Es cierto que buena parte de dichas emisiones corresponden al uso del transporte privado dentro de las grandes áreas metropolitanas, y en especial, a ese 50 % de desplazamientos inferiores a 3 km para los cuales se utiliza el transporte privado (3).
Es probable que en unas cuantas semanas General Motors dé inicio a un proceso de quiebra en Estados Unidos. Por esa razón, la historia del asesinato del auto eléctrico cobra gran relevancia. Desde hace cien años, la producción de un auto eléctrico ha tentado a las compañías automotrices, pero la trayectoria tecnológica en esta industria permaneció vinculada al motor de combustión interna. Hoy los problemas de salud pública, el costo del combustible y la necesidad de reducir emisiones de gases invernadero promueven un formato mecánico menos agresivo con el medio ambiente.
Por dignidad, todo ser inteligente, debería ser ético; así se evitaría cuanto NO éTICO que causa daños y perjuicios sin medida –agua, aire, comestibles, viviendas, combustibles, energía, . . . y “bienes (¿?)” y servicios- y obliga a consentir la existencia de negocios correctivos, innecesarios si lo NO éTICO no se produjera. Los fabricantes de automóviles, aliados al negocio del petróleo, se empeñan en mantenernos dependientes hasta quemar la última gota de petróleo que salga del subsuelo; pero, ahora, los usuarios se están confabulando para no comprar ni uno más en su vida, hasta que aparezcan vehículos electrosolares fiables.