Hablar de asociaciones conservacionista o también llamadas ecologistas es crispante, pero no quiero crear polémica acerca de las asociaciones fui presidente de la CEPA (Coordinadora Extremeña de la Protección Ambiental) en Extremadura, que englobaba a gran parte de las asociaciones extremeñas y que a su vez estaba integrada en la CODA, coordinadora nacional, así es que conozco el mundo de las asociaciones aunque mi presidencia no fue muy estimulante ya que dimití a los dos años. Esta experiencia me llevo a rehuir del asociacionismo por diversos motivo entre alguno los intereses de algunos integrantes de esta y otras asociaciones en trepar en un mundo sin cuerda a costa de todo. Estamos en un mundo competitivo, el día a día es una competición continua, pero cuando esta competencia se torna desleal y mal intencionada en un entorno asociativo deriva en la decadencia del propio mundo conservacionista.