Un camping en Gargantilla del Lozoya (Madrid), la estación de esquí de La Molina (Girona) y una guardería en Sant Llorenç Savall (Barcelona) demuestran que las calderas de biomasa abastecen de energía una amplia diversidad de instalaciones y disponen del suministro suficiente para garantizar su viabilidad. En el caso de la guardería, la caldera ha favorecido que la localidad barcelonesa entre en el programa GreenBuilding.
El proceso de gasificación consiste en el calentamiento de biomasa forestal en un ambiente pobre en O2 para que se consuma sin arder, dando como resultado la transformación de la sustancia sólida en gas, llamado syngas (gas de síntesis), que es, a su vez una mezcla de gases.
Es evidente que en Abengoa no ven los problemas como en Unesa. Y su consejero delegado, Manuel Sánchez Ortega, parece cansado de aguantar el monótono discurso de las eléctricas culpando a las energías limpias del déficit tarifario.
Nada tan grande como el abismo: ese ciego mundo, hundido por debajo de los mil metros de profundidad en los océanos. Una inmensidad que obliga a reflexionar sobre el hecho de que también, en nuestro diminuto planeta, lo sin casi nada supera a...