La producción intensiva tiene la clave para alimentar a las ciudades en crecimiento, pero es indispensable mejorar el uso de los recursos naturales y el desempeño ecológico.
A primera vista, la hacienda de Riswick es una moderna instalación agrícola más: en medio de grandes extensiones de tierra cultivada se erigen establos de construcción reciente, similares a tantos otros en Europa. Pero Riswick es una finca modelo experimental de la pequeña localidad de Kleve, situada a unos 460 kilómetros al suroeste de Berlín y a pocos kilómetros de la frontera alemana con Holanda. La Facultad de Agricultura de la Universidad de Bonn está encargada de gestionarla.
Los ojos del mundo se colocaron en ese poblado de alta marginación —donde se piensa que brotó la influenza A—; mientras la autoridad atribuye la epidemia a contrastes climáticos, habitantes creen que la causó una empresa porcícola.