La protección de los recursos naturales y del medioambiente son dos de los factores necesarios para la conservación de la Tierra. Para ello es necesario que los ciudadanos tomen conciencia de su valor y aprendan a valorarlos y respetarlos, siendo conscientes de que sus actuaciones pueden influir positiva o negativamente.
Para asegurar una gestión sostenible de los ecosistemas se requieren cambios personales, en las instituciones, en los gobiernos, en las políticas económicas, en los factores sociales, el comportamiento personal, en la tecnología y en los conocimientos. Lamentablemente, estos aspectos aún no se han materializado. Entre las razones parece estar que no se considera el decrecimiento futuro y que los humanos actualmente vivos, prefieren que este tema lo solucionen (paguen) las próximas generaciones.
Si seguimos con el mismo nivel de inversión actual, tendrán que pasar 90 años antes de que cualquier ser humano pueda gozar de su derecho a acceder a un agua sana. Pero, ¿por qué? ¿No hay agua para todos?
La isla de Borneo es la Amazonia asiática. Como en la americana, empresas madereras, petroleras y mineras están acabando con la diversidad biológica y cultural.Desde el espacio, Borneo es una gran mancha verde. Sin embargo, la maniobra de aproximación al aeropuerto de Balikpapan, en la costa este, deja al descubierto grandes heridas causadas por la incontinente avaricia del ser humano.
A fines de septiembre se registró un nuevo levantamiento indígena en Ecuador, esta vez en defensa del agua, amenazada por la minería a cielo abierto. Las organizaciones indias se enfrentaron ahora a un gobierno que se proclama antineoliberal, partidario del "socialismo del siglo XXI" y que impulsa una "revolución ciudadana."
El dicho “vale un Potosí” se refiere a la plata y el oro extraídos por los españoles durante siglos en las minas de Potosí (Bolivia), descubiertas en 1545 y utilizadas para financiar guerras en Europa y para llevar a cabo nuevas empresas colonizadoras. Se dice que, con toda esa plata, se podría construir un puente entre Bolivia y España.
En el océano Glacial Ártico el ambiente se calienta, y no sólo por el cambio climático, sino por las peleas que provoca el control de sus vastas riquezas. En la imaginación de muchos, el Ártico es una enorme masa de hielo que poco a poco se derrite, pero en las entrañas del más pequeño de los océanos (14 millones de kilómetros cuadrados), a 4.000 metros de la gélida superficie y en la constante oscuridad, se esconde un tesoro aún no cuantificado de petróleo, oro y diamantes. Ésas son las riquezas por las que pelean Rusia, Canadá, Estados Unidos, Dinamarca y Noruega.
Muchos analistas especializados en economía política se han quedado sorprendidos, con frecuencia, ante este fenómeno socio-económico desconcertante denominado la "paradoja de la abundancia". Se han hecho investigaciones sobre el papel de los recursos naturales (gas, petróleo, minerales,... etc.) en el desarrollo de los países que los poseen y se ha llegado a constatar que esas fabulosas riquezas no han logrado generar, en la mayoría de los casos, un auténtico desarrollo económico y humano.
La República Democrática del Congo se desangra. Se calcula que desde 1998 han muerto casi cinco millones y medio de personas y desde hace unos meses los ataques se han recrudecido. No es casual que el país tenga el 80% de las reservas mundiales de coltán.