Notaba que las rodillas le temblaban, quería levantarse inmediatamente, pero aún no era su turno. Se recolocaba constantemente los cascos de la traducción y miraba curioso al auditorio que tenía enfrente. La gente sentada escuchaba distraída al conferenciante que lo precedía mientras hojeaban el periódico o tecleaban mensajes en el móvil. Para Henry Sarahig, líder campesino indonesio y representante internacional de Vía Campesina, era buena ocasión para trasladar sus experiencias y argumentos. Se trataba de una conferencia internacional de la FAO para resolver el hambre en el mundo.
Mucha gente no sabe que el aumento de la producción a través de variedades de cultivos de alto rendimiento (semillas "mejoradas" o híbridos) conlleva la disminución de nutrientes, vitaminas y proteínas en los alimentos producidos. Es un efecto conocido desde hace décadas por agrónomos e investigadores agrícolas llamado "efecto dilución". El incremento drástico del rendimiento de los cultivos por hectárea basado en semillas híbridas, uso de fertilizantes sintéticos e irrigación eleva el volumen de materia cosechada, pero es menos nutritivo, principalmente porque la misma cantidad de nutrientes se diluyen en mayor cantidad de hojas, granos o frutos.
El actual modelo de agricultura y alimentación es completamente injusto, responsable de que 1.020 millones de seres humanos padezcan hambre (es decir, ingieran una cantidad insuficiente de calorías para su vida diaria); de que otros 1.000 millones de personas ingieran suficientes calorías pero estén malnutridos por una alimentación deficiente en micronutrientes; y de que además 1.300 millones de personas estén también malnutridas, esta vez con síntomas de obesidad y sobrepeso.
La creciente mercantilización de la agricultura es una realidad innegable a día de hoy. La privatización de los recursos naturales, las políticas de ajuste estructural, los procesos de "descampesinización" e industrialización de los modelos productivos y los mecanismos de transformación y distribución de alimentos nos han conducido a la actual situación de crisis alimentaria.
Declaración de los Movimientos Sociales/ONG/OSC en el Foro Paralelo a la Cumbre Mundial de la Seguridad Alimentaria - Roma, noviembre 13-17 de 2009: Nosotros y nosotras, 642 personas de 93 países representando 450 organizaciones de campesinos y campesinas, pequeños agricultores, pescadores a pequeña escala, pastores, pueblos indígenas, jóvenes, mujeres, movimientos urbanos, trabajadores agrícolas, ONG locales e internacionales y otros actores sociales nos encontramos en Roma del 13 al 17 de noviembre del 2009, unidos por nuestra determinación de trabajar por y exigir la soberanía alimentaria en este momento en que el número de las personas que sufren hambre ha traspasado los mil millones.
Desde hace más de un año y medio hemos estado observando atentamente cómo los inversionistas están tratando de tomar el control de tierras de cultivo en Asia, África y América Latina como una respuesta a la crisis alimentaria y financiera. En un principio, durante los primeros meses del año 2008, los inversores justificaron la adquisición de esas tierras en nombre de la "seguridad alimentaria", o al menos a su percepción de la seguridad alimentaria.
1. NESTLÉ Y EL ACTIVISMO: El pasado día 12 en la reunión de diálogo entre la FAO y el sector privado, en Milán, generó algunas delegaciones que no podemos obviar. En concreto el Presidente de Nestlé, la compañía de alimentos más grande del mundo, Sr. Peter Brabeck-Letmathe, denunció que “es desalentador ver con qué facilidad un grupo de bien intencionados y bien alimentados activistas pueden decidir sobre las nuevas tecnologías en detrimento de los que están muriendo de hambre”.
El actual sistema alimentario mundial, con sus semillas de laboratorio y sus paquetes tecnológicos, no es capaz de alimentar a las personas. Este año más de mil millones de personas sufrirán hambre, y otros 500 millones sufrirán obesidad. Tres cuartas partes de quienes no tienen suficiente qué comer son campesinos y trabajadores rurales (los mismos que producen la comida), mientras un puñado de corporaciones agroindustriales (que deciden a dónde y a quién va el alimento) se embolsan miles de millones de dólares.
El próximo 16 de octubre llegamos a una de esas fechas señaladas desde las Naciones Unidas –el día Mundial de la Alimentación– que este año se presenta con un dato, mejor dicho, con una bofetada escandalosa: 1.020 millones de personas en el mundo sufren hambre y desnutrición. Más que nunca. Coincidiendo con la fecha aparecerán nuevos informes acompañados de recomendaciones y algunas promesas.
"En definitiva, la Agroecología y la Soberanía Alimentaria están permitiendo construir un movimiento social que aúna a muy diversos actores sociales en torno a un pacto social por la agricultura social, local y sostenible, y por un mundo rural vivo."