Marte está en la Tierra. En el planeta azul hay rincones cuyas temperaturas bajo cero, desiertos de sal y cegadoras tormentas de polvo son lo más parecido al planeta rojo que ha pisado el hombre. Los Martes de la Tierra se reparten por todo el globo. Uno está a cuatro kilómetros bajo tierra, en las galerías de las minas de Suráfrica. Otros, en los llanos pelados del desierto de Atacama, en Chile, o en los terrenos rojos y ácidos de Río Tinto, en Huelva, o incluso en los hielos perpetuos de la Antártida.
En su reciente libro, Eduardo Punset nos invita a un viaje hacia el optimismo con la idea de que cualquier tiempo pasado fue peor. Yo, que me considero un optimista, encuentro que los mensajes positivistas sin una argumentación convincente tienen el efecto contrario al deseado y por ello busco con cuidado las razones para una mirada optimista ante lo que se ve como un turbio futuro.
No paran de repetir desde el Partido Popular que una de las primeras medidas que llevarán a cabo es cerrar la gran mayoría de empresas y fundaciones públicas. Aclaran que no será todas, pero sí casi todas. Pues bien, a mí me preocupa especialmente una: la Fundación Biodiversidad.
Un grupo de investigadores españoles ha descubierto una nueva especie de insecto que habita en las comunidades de Murcia y Castilla-La Mancha. El "Opilo lencinai" sería otro elemento clave en la compleja biocenosis que provee la integración en el...
Nada tan grande como el abismo: ese ciego mundo, hundido por debajo de los mil metros de profundidad en los océanos. Una inmensidad que obliga a reflexionar sobre el hecho de que también, en nuestro diminuto planeta, lo sin casi nada supera a...
El continente africano es rico en manglares, los cuales cubren más de 3,2 millones de hectáreas, desde Mauritania hasta Angola en la costa atlántica y desde Somalía hasta Sudáfrica en la costa del Océano Índico.
La pérdida de biodiversidad marina avanza a un ritmo sin precedentes. Casi 80 por ciento de los recursos pesqueros mundiales son explotados a pleno o en exceso, o directamente están agotados, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
El destino de la biodiversidad -y de la vida humana sobre el planeta- depende de la importancia que le concedamos a la agricultura como actividad social. La biodiversidad no se mantendrá sin comunidades rurales prósperas, que la apoyen a través de una agricultura ecológica y por lo tanto sostenible. El problema -y el desafío- es que se trata de algo que no depende solamente de los campesinos. La cuestión es si todos nosotros, como consumidores, votantes y gobernantes, estamos dispuestos a dar los pasos y emprender las acciones necesarias para conservar la biodiversidad y construir un modelo agrícola sustentable.