El continente africano es rico en manglares, los cuales cubren más de 3,2 millones de hectáreas, desde Mauritania hasta Angola en la costa atlántica y desde Somalía hasta Sudáfrica en la costa del Océano Índico.
Entre 20.000 y 50.000 especies terrestres se extinguen cada año en nuestro planeta, según la ONG WWF/Adena. Los bosques desaparecen a un ritmo vertiginoso. Greenpeace denuncia que el 80% de los ecosistemas ya ha sido destruido o alterado y que el 20% restante se encuentra amenazado. Los mares y océanos tampoco se encuentran en mejor situación.
La biodiversidad no se reparte de forma equitativa por el planeta. Un pequeño grupo de países, cuya superficie supone el 10% de la superficie de la Tierra, alberga el 70% del total de especies animales y vegetales. Brasil, Colombia o China son algunos de estos países megadiversos, que se han unido para defender sus derechos y proteger toda su riqueza natural de las cada vez mayores amenazas.
Los bosques de mangle son vitales para mantener los ecosistemas costeros sanos en muchas regiones del planeta. Son el respaldo de una enorme variedad de especies marinas en intricadas redes alimenticias que se asocian directamente con los propios árboles de mangle.
La evaluación más completa del mundo sobre manglares revela drásticas pérdidas para la economía mundial y los medios de sustento, a pesar del positivo incremento en el esfuerzo de restauración.
El 9 y 10 de noviembre últimos tuvo lugar en Mónaco una conferencia internacional. Se trató de una reunión de trabajo que contó con la presencia de ministros y de personalidades de la Unión europea, de los países del Consejo del Artico (Dinamarca por Groenlandia y las islas Feroe, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, Rusia, Canadá, EEUU y representantes de algunas comunidades indígenas tales como la Aleutiana, los pueblos de Siberia, los Inuit, etc.) y representantes de instituciones internacionales.
Esta historia está cultivada con los pensamientos, las experiencias, los sueños, las palabras y las manos de mujeres recolectoras de concha de la provincia de Esmeraldas, ubicada al norte de Ecuador.
Algunos expertos en sus paseos botánicos por el parquet de las bolsas del mundo han visto, con lupas frente a los ojos, crecer los primeros brotes verdes. Qué astucia y qué capacidad de observación demuestran.
La organización MAP (Mangrove Action Project) trabaja desde 1992 para detener la destrucción desenfrenada de los manglares del mundo, amenazados por un modelo de desarrollo insustentable. Hoy en día, industrias como la producción de carbón y petróleo, el turismo y el desarrollo urbano, las canchas de golf y las marinas representan una amenaza para los manglares.