El hecho de que la Primera Dama Michelle Obama comenzara una huerta orgánica en la Casa Blanca, provocó que se debatiera a nivel nacional sobre temas como alimentación, obesidad, salud y sustentabilidad. Desafortunadamente, la actitud “verde” que se tuvo en el patio de la Casa Blanca no se ha trasladado al techo.
Diversas iniciativas pretenden potenciar la actividad física entre los escolares, al tiempo que se modifican malos hábitos dietéticos y se consolidan los buenos. Nueve de cada diez progenitores defienden que sus hijos realicen ejercicio físico a diario y admiten que una alimentación saludable se consigue con una dieta equilibrada, pero estas premisas no se llevan a la práctica. Según revela el II Sondeo de Opinión sobre Hábitos de Estilos de Vida Saludables, el 97% de los padres españoles considera muy importante o importante que sus hijos realicen ejercicio físico cada día, pero cuatro de cada diez reconocen que sus vástagos no cumplen con la recomendación. También una amplia mayoría, hasta el 96%, está de acuerdo en que se puede mantener una alimentación saludable si se come de todo y de forma equilibrada, pero sólo el 24% considera que lo lleva a cabo.
Queramos reconocerlo o no, y aunque pueda parecer una opinión catastrófica, lo cierto es que el planeta se encuentra en una encrucijada. No lo dicen solamente los ecologistas, sino importantes investigadores, científicos, pensadores, responsables sociales e incluso altos mandatarios políticos.
Quince litros de agua es lo mínimo que una persona necesita al día, según Naciones Unidas. Cada español consume cerca de 300 litros y, en Estados Unidos, 400. Mientras tanto, una persona que vive en un país empobrecido no llega a los diez litros diarios. El acceso al agua potable es un derecho fundamental de las personas y un elemento esencial para la vida. Naciones Unidas explica que hay más de 260 cuencas y lagos transfronterizos en el mundo que se extienden a través del territorio de 145 países, y cubren la mitad de la superficie terrestre del planeta. Además, están los grandes depósitos de agua subterránea.
Eduardo Calvo, científico peruano especializado en ciencias ambientales, es vicepresidente del Grupo de Trabajo II sobre Vulnerabilidad, Impactos y Adaptación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que sigue con minuciosidad las complejas negociaciones que caminan hacia la 16ª Conferencia Internacional sobre Cambio Climático —conocida oficialmente como Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16) —, a realizarse en Cancún, México, del 29 noviembre al 10 de diciembre.
En este nuevo Día Internacional contra los Monocultivos de Árboles, volvemos a denunciar los graves impactos resultantes de plantaciones a gran escala de eucaliptos, pinos, palma aceitera y otras especies y hacemos llegar nuevamente nuestro apoyo a los pueblos impactados por ellas.
La reciente "conversión" de Bjørn Lomborg, el más conocido de los escépticos frente a la gravedad del cambio climático, no basta para convencer a algunos "escépticos de los escépticos", como Howard Friel, para quien las "soluciones" del economista danés a la cuestión del clima seguirían sin enfrentarse al auténtico problema del calentamiento del planeta por el CO2.
Una fábrica de agua pura
James Lovelock ha venido a Barcelona para pronunciar la conferencia Planeta Vida: Coevolución de la Tierra y sus organismos en el Saló de Cent del Ayuntamiento, invitado por el Museo de Ciencias Naturales. Lovelock, de 91 años, es conocido y reconocido mundialmente por su teoría sobre Gaia, según la cual la Tierra es un único sistema en el que los diferentes componentes -vivos y no vivos- interaccionan y se influyen mutuamente; y como un todo tiene sus propias dinámicas. Antes de la conferencia, tanto ante la prensa como de algunos representantes de la comunidad científica, Lovelock ha querido enviar un mensaje claro: la tendencia al calentamiento global es irreversible y sólo nos queda adaptarnos a ella lo mejor posible.
Entre los muchos problemas actuales, los más desafiantes son la grave crisis social mundial, el cambio climático y la insostenibilidad del sistema-Tierra. La crisis social mundial deriva directamente del modo de producción que impera todavía en todo el mundo, el capitalista. Su dinámica lleva a una acumulación exacerbada de riqueza en pocas manos a costa de un espantoso pillaje de la naturaleza y del empobrecimiento de las grandes mayorías de los pueblos. Es creciente y los gritos agudos de los hambrientos y considerados “aceite quemado” no pueden ser silenciados. Este sistema debe ser denunciado como inhumano, cruel, sin piedad y hostil a la vida. Su tendencia suicida podrá llevar al sistema-vida a un callejón sin salida y hasta al exterminio de la especie humana.