El debate actual gira en torno a una cuestión básica: si ya hemos alcanzado el pico de la producción de petróleo o si ello no ocurrirá, como mínimo, hasta la próxima década. De una cosa no hay dudas: estamos pasando de una era basada en petróleo como principal fuente de energía a otra en la que una proporción cada vez mayor de los insumos energéticos provendrán de energías alternativas, sobre todo, de energías renovables derivadas del sol, el viento o las olas. Ahora bien: ajústense los cinturones, porque será un viaje turbulento y bajo condiciones extremas.
Se necesitan nuevas maneras para ayudar a la humanidad a enfrentar el cambio climático y otras amenazas ambientales que nos esperan en el siglo veintiuno. Un grupo de 28 científicos de renombre internacional propone que los límites biofísicos globales, identificados sobre la base de la comprensión científica del Sistema Tierra, pueden definir un 'espacio operativo planetario sano' que permitirá a la humanidad continuar desarrollando y prosperando durante las próximas generaciones. Ese nuevo abordaje al desarrollo sustentable se expresa en el próximo número de la revista científica Nature donde los científicos han hecho un primer intento de identificar y cuantificar un conjunto de nueve límites planetarios.
La concepción de la desertificación como un problema macroeconómico que involucra aspectos financiero, productivo, ambiental y de la sociedad civil, es un objetivo primordial de Christian Mersmann, del Mecanismo Mundial de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación.
Las industrias pastero-papelera, del tablero y de la madera y el mueble, representadas por ASPAPEL, ANFTA y CONFEMADERA, han suscrito un Manifiesto de Compromiso Ambiental con la Certificación Forestal, hecho público en el V Congreso Forestal Español, que se celebra en Ávila. El Manifiesto denuncia la falta de madera española certificada en el mercado y urge a la Administración y a los propietarios forestales a comprometerse seriamente en el proceso de certificación, como ya lo han hecho las industrias forestales.
Los creacionistas y los negacionistas del cambio climático tienen esto en común: no responden a sus críticos. Hacen lo que ellos dicen que son refutaciones definitivas de la ciencia. Cuando se demuestra que esas refutaciones son absurdas, no intentan defenderlas. Simplemente, pasan a otra línea de ataque. Nunca se retractan, nunca se excusan, nunca se explican; simplemente, elevan el volumen, se mantienen en movimiento y esperan que la gente no se dé cuenta de la estela de afirmaciones destrozadas que van dejando detrás.
La asociación Globalízate cree que las lluvias torrenciales de los últimas días y que han ocasionado cuatro muertos y graves daños materiales se deben a que el mar Mediterráneo está más caliente de lo normal. Hace unos días, el NOAA, Nacional Oceanic and Amospheric Adminsitration de Estados Unidos informaba que el pasado mes de agosto ha registrado la mayor temperatura global de la superficie del mar y el segundo mes de agosto más cálido a nivel global.
La idea de rediseñar el planeta entero (geoingeniería) solía ser tema de la ciencia ficción, pero en los últimos años un pequeño grupo de entusiastas de la geoingeniería se ha empeñado en darle un aire de respetabilidad. El 1 de septiembre habrán logrado que la institución científica más antigua del mundo, la Sociedad Real del Reino Unido (Royal Society), legitime proyectos peligrosos de manipulación del planeta con una transparencia mínima y aún menos participación pública.
"El campesinado hoy vive esclavizado en el campo, al que han llegado señores a sembrar grandes extensiones de sojas. Además, nuestro campo ha quedado olvidado, ya que los gobiernos no se ocupan de los caminos ni del acceso al agua. Los grandes terratenientes son los que vienen a sacarnos nuestras tierras. Antes venían con la promesa de trabajo para nosotros y ahora vienen armados para obligarnos a desalojar".