De cara a la futura evolución del Derecho ambiental del Estado no debe dejarse de subrayar la novedosa relidad de los nuevos Estatutos de Autonomía que se han ido aprobando en la pasada legislatura (2004-2008) –desde el de la Comunidad Valenciana (Ley Orgánica 1/2006) hasta el de Castilla y León (Ley Orgánica 14/2007), pasando por el de Cataluña (Ley Orgánica 6/2006), Islas Baleares (Ley Orgánica 1/2007), Andalucía (Ley Orgánica 2/2007) y Aragón (Ley Orgánica 5/2007)-.
La triste historia de las bolsas plásticas, las prácticas e inofensivas bolsas que nos “regalan” y acumulamos por los rincones de nuestras cocinas se han convertido en un real problema ecológico, conforme transcurra el tiempo se convertirán en una severa crisis ambiental en todo el planeta, si no se toman medidas urgentes a nivel mundial.
Solo podemos sobrevivir dentro de los límites de la biosfera. Es imposible un crecimiento ilimitado de la economía material y del mercado en un mundo finito. La acción humana contra la naturaleza hoy llega hasta los límites terminales ya que está muy dañada la capacidad autogeneradora de los ecosistemas de la Tierra, y a consecuencia de las rápidas e incesantes demandas humanas que transforman los recursos naturales en desechos y contaminantes.
El 6 de mayo, la Ministra de Innovación y Ciencia de Flandes (Bélgica), Patricia Ceyssens, plantó un árbol. No hay nada extraño en ello, claro. Lo inusual de esta ceremonia “verde” fue que éste no era un árbol cualquiera. De hecho, se trataba del primer álamo modificado genéticamente plantado por el Instituto Flamenco de Biotecnología (VIB) en un ensayo de campo abierto, que sería seguido por la plantación de 119 especímenes más en el mismo lugar durante los días siguientes.
El dicho “vale un Potosí” se refiere a la plata y el oro extraídos por los españoles durante siglos en las minas de Potosí (Bolivia), descubiertas en 1545 y utilizadas para financiar guerras en Europa y para llevar a cabo nuevas empresas colonizadoras. Se dice que, con toda esa plata, se podría construir un puente entre Bolivia y España.
En ocasiones me han preguntado por las relaciones de la industria que produce sustancias químicas tóxicas y la farmacéutica. Esa relación viene de lejos incluso de antes de la denominada Revolución Verde. Con la promesa de acabar con el hambre en el mundo llevamos más de sesenta años practicando una agricultura industrializada a base de ingentes cantidades de insumos químicos tóxicos que enferman la tierra, el agua y a los seres vivos[1]. ¿Los grandes beneficiados? Monsanto, DuPont, Bayer, Syngenta, Novartis, Aventis y mcuhas más empresas.
Hace 10 años, el porta contenedores alemán Sea Paraná y el buque tanque de la petrolera Shell Estrella Pampeana colisionaban en aguas del Río de la Plata, a la altura del Km 93 del canal de acceso a Buenos Aires, derramando 5.400 metros cúbicos de petróleo sobre las costas del partido bonaerense de Magdalena. Cinco días después eran 16 los kilómetros de costa ribereña teñidas por el crudo.
Como comprenderán fácilmente, no tengo la costumbre de leer informes del Parlamento Europeo ni de ningún otro Parlamento; sin embargo, a instancias de un amigo jurista, he leído un documento que les recomiendo si les gusta la literatura de terror: se trata del informe elaborado por la diputada danesa Marguete Auken sobre "el impacto de la urbanización extensiva en España en los derechos individuales de los ciudadanos europeos, el medio ambiente y la aplicación del Derecho comunitario". Es un texto de 30 páginas que se puede leer tanto como un relato espeluznante cuanto como un pequeño tratado acerca de las peores conductas en materia política y moral.
Declaración de la Conferencia Regional de Cambio Climático, realizada los días 6 y 7 de mayo de 2009, en El Salvador.