
El 4 de marzo de 2008, más de 800 mujeres de Vía Campesina Brasil invadieron la Fazenda Tarumã, en Río Grande do Sul, Brasil, una hacienda de 2 mil 100 hectáreas dedicada al monocultivo de árboles para la empresa papelera sueco-finlandesa Stora Enso, la segunda más grande del rubro a escala mundial. Desde la mañana comenzaron a arrancar eucaliptos y a plantar árboles nativos, en protesta por el avance vertiginoso de estos "desiertos verdes" en el país. La gobernadora del estado, Yeda Crusius, rápida en defender los intereses de la empresa, envió a la Brigada Militar, que con lujo de violencia y disparando balas de goma contra las ocupantes hirió a más de 50 personas y detuvo a la mayoría, que fueron encerradas en un estadio deportivo.