16/02/2005

El oso, tesoro vivo del Pirineo

El oso, tesoro vivo del Pirineo

Este estrecho vínculo ha llegado hasta nuestros días y está presente en numerosas leyendas y representaciones folklóricas como los carnavales. Además conviene recordar que hace dos siglos, el oso, aunque muy mermado en algunas zonas, todavía habitaba en la mayor parte de nuestro territorio. Tras siglos de feroz e implacable persecución sólo los osos del Pirineo han sobrevivido hasta nuestros días. Y para estos también parece haber llegado el fin. La situación del oso sólo cabe calificarla de alarmante. La población del mayor mamífero de los Pirineos está dividida en dos zonas. La población del Este proviene de una introducción efectuada por el gobierno francés en 1996 compuesta de dos hembras y un macho procedentes de Eslovenia.
Tras nueve años, actualmente viven entre 10 y 12 individuos principalmente a caballo entre el Pirineo catalán y el valle de Garona francés. Por lo tanto, aunque es pronto para sacar conclusiones cabe considerar esta introducción como exitosa lo que evidencia que han encontrado las condiciones y el hábitat propicios para vivir. Sin embargo, más cerca de aquí, la situación es bien distinta. Así, entre los valles de Biarno, Anso-Hecho y Roncal vive la segunda de las poblaciones de oso. En esta zona, además de la cría de Canelle (huérfano desde que unos cazadores acabasen con su madre el pasado noviembre) y un oso de procedencia eslovena, sobreviven los dos últimos osos autóctonos del Pirineo. Los cuatro son machos y sin posibilidad de aparearse al no haber hembras en la zona (Canelle era la última). Por consiguiente, si no actuamos rápidamente el fin de la especie será una realidad a muy corto plazo.
Uno de los dos osos autóctonos es Camille, muy conocido entre nosotros porque estos últimos años ha elegido el valle de Roncal para vivir, al encontrar aquí el hábitat y condiciones adecuadas. Con 21 años Camille es un oso viejo y como es ley de vida dentro de poco la muerte se lo llevará para siempre y con él el 50% de la población autóctona. Tal vez tras su muerte sea disecado para mostrar a los escolares navarros al último oso que habitó esta comunidad. Los ecologistas preferimos pensar en la posibilidad de mantener esta especie viva y para ello no nos resignamos a esperar su extinción.
En Aragón confirmaron la desaparición del bucardo (cabra montes del Pirineo) cuando encontraron el último individuo muerto aplastado por un árbol. Triste final para una especie y más triste si cabe si no somos capaces de aprender de estos errores. Hasta ahora la política del Gobierno de Navarra en cuanto al oso se ha limitado a conservar su hábitat.
La puesta en marcha de una serie de medidas para prevenir los ataques y para indemnizar los daños al ganado ha servido para calmar a los ganaderos y de paso para hacer más tranquila la existencia del oso. Sin embargo, aun siendo necesarias estas medidas, no son suficientes. Si realmente queremos oso hay que dar un paso más de cara a su conservación. A las eficaces medidas hasta ahora aplicadas es necesario añadir la introducción de nuevos individuos para reforzar la exigua población actual. Ni no es posible traerlos de la Cordillera Cantábrica (al parecer el futuro de esta especie no está todavía asegurado) tendrá que ser de Eslovenia, cuyo código genético es muy similar al pirenaico. Este tipo de introducciones que persiguen la conservación de especies autóctonas en peligro de extinción se han demostrado beneficiosas. Sin ir más lejos, en Navarra los magníficos ciervos de Quinto Real o Irati proceden de sueltas realizadas por Diputación en la década de los 50 con ejemplares traídos de Andalucía. De igual manera también nosotros, con poblaciones saludables de rapaces como el buitre y el milano real, exportamos a otros lugares como Gran Bretaña para reforzar sus exiguas poblaciones.
Entretanto, el ministro francés de Ecología ha movido ficha. Ha decidido introducir este año cinco hembras y en los próximos dos años (dependiendo de su evolución) otros diez osos hasta conseguir el mínimo poblacional que pueda garantizar la viabilidad de la especie. Esta decisión no ha sentado nada bien al consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, señor Burguete. Lejos de respaldar este importante paso a favor del oso, ha reaccionado transmitiendo dudas, sorpresa y contrariedad (según él por no habérsele avisado a la hora de tomar esta decisión). Entiende que esta decisión además de tener graves repercusiones económicas para Navarra va en contra de los intereses de los navarros. Desde luego, este tipo de declaraciones además de ser falsos no encajan precisamente con la función que debe desempeñar como responsable de nuestro medio ambiente. Al contrario, en lugar de avivar temores infundados hacia el oso debería de ganarse la confianza de vecinos, ganaderos, etcét! era, para que las introducciones que realice el gobierno francés, y en la que nos gustaría se implicase el gobierno español y el navarro, obtengan la cobertura necesaria para favorecer su éxito.
Consideramos que no es momento de escudarse en excusas económicas para disimular la falta de coraje para defender el oso pardo. La angustiosa situación del oso requiere de una serie de medidas urgentes que pasan en primer lugar por colaborar e implicarse en la introducción, tal y como ha decidido el gobierno francés. En esta decisiva misión tanto el gobierno francés como el español deben trabajar conjuntamente con las diferentes administraciones del Pirineo, incluida la navarra. Sólo así conseguiremos salvar esta joya de nuestra fauna.
 



Recomendar este artículo
recomendar este artículo
Escuchar en MP3
Compártelo
Facebook Twitter tuenti menéame digg fresqui Google Buzz technorati
Valorar esta entrada



Puntuación:
Comenta el artículo




¡ regístrate y participa !

acceso a usuarios

publicidad

 
Logotipo de usamos
 
Ecopáginas de Córdoba
 
Logotipo de los Ecojuegos

subvencionado por

 
Logotipo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio
Logotipo del Plan Avanza
2001-2009 - © Portal del Medio Ambiente. Desarrollado por XUL
XUL - Imagine Comunicación Andaluza SL Ecomunicación SL