
Ya no hay quien ponga en duda que estamos pasando una importante crisis global que ha dado diana en la línea de flotación del sistema financiero y ha pinchado, en el caso de España, la burbuja inmobiliaria. Una crisis que en el plano local tiene su cara más dura en la pérdida de empleo como lo reflejan los datos del mes de octubre del INEM: hoy tenemos unos 7,34% más de parados que el mes de septiembre. Es decir un cifra total de 2.818.026 personas en todo el territorio nacional. Ante esta realidad cabría preguntarse si el modelo actual de desarrollo socieconómico es o ha sido el más adecuado y si esta crisis no podría ser una oportunidad para replantearnos nuestro bienestar apostando por un sistema sostenible en lo económico y por supuesto en lo social y en lo medioambiental.
El presidente de Greenpeace España, Juan López de Uralde, escribe en su blog (http://greenpeaceblong.wordpress.com), ante ciertas actitudes de los gobiernos europeos, aprovechando la coyuntura económica, de mirar hacia a otro lado en sus compromisos ambientales como la lucha contra el cambio climático, “ lo malo no es sólo que los gobiernos no actúen, sino que el medio ambiente va a ser una víctima real de esta crisis y también los más vulnerables: los más pobres”. En ese mismo diario virtual concluye recordando las potencialidades que una situación como la actual puede ofrecer con la creación de nuevos espacios de empleo como “ en sectores como la energía renovables, el reciclaje o la protección y gestión de los espacios naturales”. Valoración a la que se suma la organización Ecologista en Acción cuando señala que el potencial de España en el mercando mundial a medio plazo no “será vender informática pero sin energía verde procedente del sol o del aire”. Según Sandra Benbeniste de la Fundación Ecología y Desarrollo, “nos quieren hacer creer que si consumimos menos podemos poner en riesgo la economía global y el empleo. Sin embargo, podemos y debemos crear nuevos puestos de trabajo en nuevos sectores, como el de los servicios, con creatividad”. Y en estas nuevas oportunidades de empleo también se encuentra Juan Valero, gerente de Maderas Nobles del Segura y patrono de la Fundación + Árboles quien sostiene que “en España hay entre 12 y 14 millones de hectáreas declaradas forestales completamente desarboladas….una mínima gestión decente e inteligente de un tercio de esa superficie significaría más porcentaje de PIB del estado que el que ha significado la construcción de los últimos 20 años” .
Consumidor responsable
El siguiente paso sería preguntarnos qué podemos hacer a título individual. Para Benbeniste pasa necesariamente por ser consumidores responsables, “ es decir consumir de acuerdo a nuestros valores sociales y ambientales y ante todo ser consciente de que no podemos seguir consumiendo al ritmo que pretende marcar esta sociedad”. Y es que tras la crisis si seguimos consumiendo como lo hemos venido haciendo, según la Huella Ecológica de nuestro país, necesitaríamos el equivalente a dos naciones como la nuestra. La actual situación que cada día afecta más a nuestros bolsillos, en palabras de Benbeniste, “es especialmente relevante para el consumidor individual, además del planeta en su conjunto, ya que podemos eliminar gastos inútiles”. Para José Luis García, del área de energía de Greenpeace España, en un caso concreto como el del consumo energético asegura que “ evidentemente al tener menos dinero podemos ahorrar más pero lo realmente importante es darnos cuenta que pagamos por debajo de los costes reales y que hemos tenido una actitud de despilfarro, con daños directos al medio ambiente”. La medida pasa según palabras de la presidencia de la Agencia Andaluza de la Energía de la Junta de Andalucía, Isabel de Haro, “ por avanzar hacia un modelo de consumo energético basado en el ahorro, la eficiencia energética y el uso de las energías renovables”. Y mientras como ciudadanos podemos contribuir con gestos sencillos. Por ejemplo, tener electrodomésticos eficientes y mantenerlos en buen estado nos puede suponer una reducción del consumo energético de la vivienda hasta un 30%. Cambiar las bombillas de toda la vida por las de bajo consumo, significa ahorrar un 80% de energía. O apagar el ordenador, el televisor o cualquier electrodoméstico y no dejarlo en stand by, hasta un 15%. Medidas que, sin lugar a dudas, tendrá repercusión en la economía doméstica además de estar contribuyendo a reducir las emisiones de CO2 y a luchar contra el cambio climático. Algo que también se puede hacer con una visión inversora. Maderas Nobles de Sierra de Segura es una empresa de silvicultura sostenible para la producción de maderas y la regeneración ambiental que ofrece la posibilidad de comprar, entre otros productos, lotes de diez nogales por algo más de tres mil euros. El comprador paga la propiedad y los cuidados de los árboles durante los veinte años de ciclo productivo del mismo. Al finalizar su ciclo vital y tras la venta de su madera, el cliente podrá obtener una plusvalía que va entre el 7 y el 21% a la vez que habrá proporcionado al medioambiente 10.000kg de materia orgánica, fertilizando el suelo y evitando erosiones, 400.000litros de agua; 28.000 metros cúbicos de oxígeno y absorberá 25.000 metros cúbicos de CO2. Para Valero “estamos sin duda ante un cambio de ciclo y las inversiones forestales van a ser una herramienta de primera magnitud en esta nueva época. La acción y el negocio de plantar árboles para diversos usos será el equivalente a la fabricación del acero de entreguerras”. La empresa que cuenta ya con más de 4.000 clientes también ha puesto en marcha la iniciativa ‘Responsarbolidad” que consiste en ofrecer a particulares, grupos, empresas e instituciones calcular y reducir sus emisiones contaminantes mediante la plantación de árboles – desde una compra mínima de cuatro árboles por 100 euros hasta lotes de cinco castaños o diez nogales que van a partir de los 1.700 euros- para su absorción.
En definitiva propuestas que a corto plazo nos pueden hacer más llevadera la crisis económica y que a largo, nos posibilita un mundo más justo y sostenible.